Informe Latinoamericano - 15 de mayo de 2009 (ISSN 1741-7317)
La Casa Blanca hace dos designaciones clave para América Latina
Arturo Valenzuela recibió esta semana la aprobación del Presidente de EU, Barack Obama, para encabezar la política exterior de EU en la región. El reemplazará a Thomas Shannon como Secretario de Estado Asistente de EU para Asuntos del Hemisferio Occidental, cuando el senado otorgue la confirmación. Días antes, Gil Kerlikowske fue confirmado por el senado como el nuevo titular de la Oficina de la Casa Blanca de Política Nacional de Control de la Droga (ONDCP, siglas en inglés), o zar de la droga. Ambas designaciones marcan un corte significativo con la administración Bush. Valenzuela aboga por trazar un nuevo curso sobre Cuba y fortalecer las instituciones multilaterales, especialmente la Organización de Estados Americanos (OEA). Kerlikowske pondrá énfasis sobre la reducción de la demanda de drogas ilícitas en EU, y no solamente interdicciones a las drogas y el combate a las bandas de las drogas.
Valenzuela, de 64 años, es chileno de origen. En la actualidad es director de Estudios Latinoamericanos en la Universidad Georgetown, y ha publicado artículos en numerosas publicaciones latinoamericanas de investigación. Sirvió como importante asesor latinoamericano en las dos administraciones de Clinton, con el foco sobre las relaciones EU-México. Ha servido como consultor político, económico y constitucional en Bolivia, Brasil (donde le otorgaron la Ordem Nacional do Cruzeiro do Sul, el más alto honor brasileño para un extranjero, por sus contribuciones académicas y diplomáticas), Ecuador, Colombia y Chile, y es un amigo cercano de José Miguel Insulza, el también chileno secretario general de la OEA -todo lo cual coincide con las profesadas prioridades de Obama en la región.
Valenzuela favorece una revisión de la política de EU sobre Cuba, pero es
casi improbable que se extienda a las relaciones con Venezuela y otros miembros
del esquema de integración Alba. Toda vez que su discurso en la conferencia
Euroamerica en febrero tenga algo que ver. Hablando sobre las fortalezas y
debilidades de América Latina ante la crisis financiera global, Valenzuela lanzó
una optimista evaluación de las perspectivas de la región, atenuada por lo que
él describe como las cuatro crisis:
- una profunda crisis a nivel de
estado, en términos de escasez de recursos, dependencia en los impuestos a la
exportación, y escasez de personal calificado;
- una crisis del “imperio
de la ley", con la justicia y las fuerzas de seguridad fracasando en la mayoría
de los países, y creciente inseguridad pública;
- una crisis de
representación, con partidos políticos debilitados por la emergencia del
“presidencialismo plebiscitario", o populismo;
- una crisis de
gobernabilidad debido a la borrosa separación de poderes e instituciones
débiles.
Las condiciones son más auspiciosas para Valenzuela que para Shannon, que fue designado en 2005 por el ex presidente George W. Bush, cuando las relaciones entre América Latina y EU estaban en un punto bajo. Por tanto, los logros de Shannon no pueden dejarse de tener en cuenta. El logró realizar un cambio de táctica en las relaciones con Venezuela -ignorando, más que respondiendo a la inflamada retórica del Presidente Hugo Chávez - e introducir un enfoque más multilateral a las relaciones con la región.
Valenzuela no tendrá dificultades en trabajar bajo un presidente impopular. Todo lo contrario. El más grande problema de Valenzuela será satisfacer las enormes expectativas de cambio sobre cuestiones como inmigración, drogas y, Cuba, por supuesto. Obama manejó con destreza una potencialmente embarazosa Cumbre de las Américas en abril, pero no hubo una importante cantidad de sustancia detrás del cambio de estilo [IL-09-16]. Valenzuela ha tratado de reducir las expectativas, señalando que aunque él intentará incrementar la importancia de la región en Washington, esta no es una prioridad de la política exterior. Dijo que EU estaba preparado para escuchar, pero que la responsabilidad descansa en la región, a la que le corresponde plantear importantes iniciativas.
Valenzuela agregó que tenía confianza en que el anti-americanismo visceral perdería terreno. Durante su discurso en la conferencia Euroamerica, dijo que los últimos 20 años ha sido el periodo más largo de continuidad constitucional en la historia de América Latina, con sólo un golpe militar clásico (en Haití) desde 1990, comparado con 104 de los 277 cambios de gobierno entre 1930 y 1980. Un resultado de esa continuidad democrática es que los gobiernos ahora son más independientes y confiados con una política exterior más firme e individual. Responder a eso será uno de los principales desafíos de Valenzuela.
La OEA renueva la estrategia regional antidroga
La
designación de Kerlikowske, el jefe de la fuerza de policía de Seattle, como el
nuevo zar de la droga en EU, será popular en América Latina. Es interesante
notar que José Miguel Insulza anunció la semana pasada que ya era tiempo que la
OEA actualice su estrategia antidroga. En un abierto discurso ante la Comisión
Interamericana de Control del Abuso de la Droga (CICAD, siglas en inglés),
Insulza dijo que reducir la demanda era el “principal objetivo" de la nueva
estrategia, con “mucho más énfasis en programas de educación, prevención y
rehabilitación". Insulza se mostró entusiasta al enfatizar que eso no sería a
expensas de las políticas de interdicción o de combate a las bandas de
drogas.
La iniciativa de la OEA, por supuesto, significa poco si no es adoptada por EU, pero hay claros signos que EU está dispuesto a cambiar su posición. En la Cumbre de las Américas, el Presidente Obama fue notablemente franco acerca de la necesidad de “tomar acciones agresivas para reducir nuestra demanda por drogas". Kerlikowske encaja en el perfil de un zar de la droga que desean los proponentes latinoamericanos de un “giro paradigmático" en las políticas de EU sobre las drogas. La política sobre la droga en Seattle pone énfasis en reducir los perjuicios y en los esfuerzos de prevención.
Nada de esto significa, por supuesto, que la administración Obama adoptará un cambio total, designando a las drogas como un problema de salud pública y no una preocupación de seguridad nacional. Por ejemplo, sólo esta semana, el canciller de Colombia, Jaime Bermúdez, confirmó que los fondos de EU para la iniciativa antinarcóticos y de contrainsurgencia, Plan Colombia, continuaría sin disminución en 2010 (con un simbólico corte de US$34m a US$513m). Pero eso significa que es probable que EU coopere con los intentos de la OEA de reelaborar las políticas para luchar la guerra de las drogas.
Es probable que la nueva estrategia antidroga descanse fuertemente en un informe producido a inicios de este año por la Comisión Latinoamericana sobre Drogas y Democracia (LACDD), encabezada por tres peso pesados de la región -el ex presidente Ernesto Zedillo, de México; Fernando Henrique Cardoso, de Brasil; y César Gaviria, de Colombia. El informe pide a la administración Obama que “remodele esa estrategia fracasada". Propone el tratamiento de los adictos como pacientes en el sistema de salud, la legalización del cannabis, y que las tácticas represivas sean empleadas sólo contra el crimen organizado [IL-08-07].
- OEA
La delegación brasileña a la Comisión Interamericana de Control del Abuso de la Droga (CICAD), saltó sobre la propuesta del secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, y de inmediato abogó por establecer un “grupo de trabajo" de alto nivel para que defina los metas y objetivos de una nueva estrategia antidroga, dentro de cinco años. Los cínicos argumentarán, con alguna razón, que un proceso tan dolorosamente lento podría significar que la estrategia necesita ser redefinida antes que haya sido definida. La OEA necesitará implementar un amplio proceso de consultas e informes periódicos del progreso, para asegurar que permanece relevante.