Informe Latinoamericano - 28 de agosto 2009 (ISSN 1741-7317)

Antes de la cumbre clave de Unasur, la cámara baja de Colombia niega a Uribe el impulso necesario para intentar la reelección

Primera plana 28 August 2009 Modified: 28 August 2009 13 views

El Presidente Alvaro Uribe no recibió el incentivo que deseaba antes de su visita a Argentina, el 28 de agosto, para asistir a la cumbre extraordinaria de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) que debatirá el tema de las bases militares en Colombia que serán utilizadas por EU. La cámara baja del congreso no logró aprobar la convocatoria a un referéndum que le permitirí­a a Uribe buscar la reelección en mayo de 2010. En cambio, Uribe viaja a Bariloche con el telón de fondo de un mayor deterioro en las relaciones con Venezuela luego del intercambio de diatribas entre los dos paí­ses durante una reunión del consejo permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA).

La cámara baja fue convocada -en vano- dos veces, para votar sobre el referéndum de la reelección esta semana. Finalmente fue forzada a levantar la sesión cerca de la medianoche del 25 de agosto, cuando 92 de los 166 diputados se recusaron a sí­ mismos de la votación. El problema central fue que 86 diputados temí­an afrontar procedimientos legales si apoyaban el referéndum: la corte suprema los está investigando por contravenir el procedimiento legal en setiembre último, al votar a favor del borrador original del referéndum (que fue interpretado como permitiendo a Uribe competir de nuevo solamente en 2014) antes que las 4m de firmas de la petición pública hayan sido aprobadas por las autoridades electorales. La corte también está investigando cómo fue financiada la recolección de firmas.

La mayorí­a Uribista tení­a que considerar individualmente cada requerimiento de recusación para autorizar a votar a los diputados. Ese proceso continuó el 26 de agosto, con el precandidato presidencial por el Partido Liberal (PL), Rafael Pardo, retrasando las cosas aún más afirmando que el gobierno habí­a reservado US$110m en un fondo destinado a la seguridad ciudadana, con el fin de comprar votos. El gobierno negó con fuerza esas afirmaciones; por su lado, la oficina del fiscal general dijo que investigará los alegatos.

La cámara baja volverá a considerar el referéndum el 1 de setiembre. El gobierno confí­a que tendrá suficientes votos, pero el retraso en la cámara baja podrí­a terminar desbaratando el intento de Uribe de una potencial reelección. Son varios los obstáculos que aún permanecen y ya no hay mucho tiempo para que Uribe los pueda superar. La fecha tope para presentar las candidaturas presidenciales es el 30 de noviembre.

Asumiendo que la cámara aprueba el referéndum, eso dejará sólo tres meses. El referéndum entonces pasará a la corte constitucional (CC), que dispone de hasta 90 dí­as para considerarlo. Es probable que el gobierno para acelerar sus deliberaciones: en marzo, el congreso designó a dos magistrados, nominados por Uribe, para la CC de nueve miembros. Ambos tení­an un rasgo distintivo: la lealtad a Uribe [IL-09-13]. Las autoridades electorales entonces necesitarán al menos dos meses para organizar el referéndum, aunque con el alto rating de aprobación que disfruta Uribe, eso no deberí­a ser un problema.

Chávez eleva la tensión
Gran parte del apoyo a Uribe deriva de su manejo del conflicto interno con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) y su capacidad para hacer frente al Presidente de Venezuela, Hugo Chávez , que tiene un rating de desaprobación de 90% en Colombia.

Chávez fortaleció las ambiciones de reelección de Uribe esta semana. Si fue inadvertidamente o deliberado (él sabe que Uribe es su contraparte perfecta) es un punto discutible. En su programa semanal, Aló Presidente, Chávez acusó a Uribe de tratar de “impedir que el Chavismo llegue a Colombia". Dijo que la “burguesí­a" colombiana temí­a que su mensaje llegue al pueblo. Luego pidió a los colombianos “únanse a nosotros para construir la madre patria de Bolí­var de la Gran Colombia". También instruyó a su ministra de información, Blanca Eckhout, para que tome todos los pasos necesarios a fin de asegurar que su mensaje llegue a los colombianos.

Chávez dijo que él usarí­a a sus aliados colombianos -su profesada admiración por el opositor Polo Democrático Alternativo (PDA) podrí­a convertirse en el “beso de la muerte" dado su alto rating de desaprobación en Colombia- para diseminar su mensaje. También ordenó una investigación de todas las empresas colombianas en Venezuela (unas 300) para asegurar que ellas no son frentes para el lavado de dinero de la droga.

Uribe no respondió en persona, pero el 26 de agosto el embajador de Colombia ante la OEA, Luis Alfonso Hoyos, presentó “la más enérgica protesta" contra lo que describió como “el proyecto intervencionista [de Chávez , que] viola principios fundamentales de las relaciones entre los estados," durante una sesión del consejo permanente de la OEA. Pidió a Chávez que use sus “habilidades y talentos" de manera constructiva en la región “sin sembrar el odio, respetando las diferencias y sin intervenir en los asuntos internos de Colombia".

El embajador venezolano ante la OEA, Roy Chaderton, no replicó directamente. En cambio, él apuntó a la “oligarquí­a colombiana" y a “paí­ses que parecen ser adictos a la guerra". El acusó a Uribe de “incitar un creciente sentimiento anti-venezolano en Colombia". Chávez defendió sus declaraciones en el discurso televisado el 26 de agosto: “Estamos obligados a usar todos nuestros esfuerzos para asegurar que nuestras voces y nuestras verdaderas ideas lleguen al pueblo colombiano frente a la andanada de mentiras. No es expansionismo hablar de nuestra verdad," dijo. Chávez afirmó que el plan de las bases Colombianas-EU, está apuntando a desmantelar su revolución Bolivariana. Dijo que el declarado propósito de las bases era una cortina de humo, debido a que “el gobierno de Colombia no tiene ningún interés en poner fin al tráfico de drogas, pues es un narco-estado".

Nueva generación
Uribe está determinado a mostrar que su polí­tica de seguridad democrática (PSD) no se trata solamente de derrotar a las Farc, sino también tomar duras medidas contra el tráfico de drogas. Sin embargo, el problema que enfrentará él, o su sucesor, es la constante mutación del desafí­o armado en Colombia.

Sólo la semana pasada, la ONG Fundación Nuevo Arco Iris, difundió un estudio sobre los grupos criminales emergentes, conocidos como “Bacrim". En el estudio se afirma que hay unos 10.000 combatientes en 82 grupos operando en unas 273 de las 1.119 municipalidades de Colombia. La mitad de esos combatientes está compuesta de paramilitares desmovilizados, arguye, mientras que el resto son nuevos reclutas. Dice que fue difí­cil definir el Bacrim pues ellos no tienen una agenda ideológica, y sólo 42% de sus financias proviene del tráfico de drogas, y el 58% restante de la extorsión, apropiación de tierras, y el delito urbano.

La oficina del defensor público coincide con Nuevo Arco Iris sobre el número de bandas, pero afirma que operan en sólo 141 municipalidades. La policí­a nacional, que dice que ha conducido más de 200 operaciones contra el Bacrim en meses recientes, afirma que hay solamente 4.000 combatientes que pertenecen a ocho grupos que operan en 141 municipalidades.

  • Problemas económicos

La economí­a en Colombia podrí­a plantear el mayor desafí­o para las esperanzas de reelección del Presidente Alvaro Uribe, especialmente si su par venezolano, Hugo Chávez , cumple con su amenaza de restringir las importaciones colombianas. La producción industrial cayó en 6,6% en junio, de acuerdo con la agencia nacional de estadí­sticas, Dane. De las 48 categorí­as industriales, sólo siete registraron crecimiento, pero la manufactura automotriz y la refinación de petróleo fueron los golpeados más duramente. El gobierno predice un crecimiento de entre 0,5% y 1,5% este año, pero esto puede ser bastante optimista si el comercio con Venezuela cae agudamente.