Informe Latinoamericano - 15 de Julio de 2010 (ISSN 1741-7317)
El rol de la Iglesia y el Estado en el centro de la atención en América Latina
Las relaciones entre la Iglesia y el Estado fueron centrales en acontecimientos clave a lo largo de América Latina durante el curso de la semana pasada. En Venezuela, el Presidente Hugo Chávez recordó a la jerarquía de la Iglesia Católica Romana, en términos nada inciertos los principios del Estado secular consagrados en la constitución, luego de la lacerante crítica de su Revolución Bolivariana hecha por el Cardenal Arzobispo de Caracas, Jorge Urosa. Los roles fueron intercambiados en El Salvador, donde la Iglesia recordó al gobierno acerca del Estado secular, condenando la imposición propuesta por el congreso de lecturas de la Biblia en las escuelas, en un esfuerzo por frenar la violencia.
La Iglesia Católica permanece como una prodigiosamente poderosa e influyente institución en el Nuevo Mundo, comprometiéndose abiertamente en política tal como hizo alguna vez en el Viejo Mundo. El hondureño Cardenal Arzobispo de Tegucigalpa, Oscar Rodríguez, fue un acerbo crítico del ex presidente Manuel Zelaya y un hacedor clave de poder político antes y después del golpe de estado de junio de 2009. El ex obispo de Paraguay, Fernando Lugo, cruzó completamente la división entre Iglesia y Estado, compitiendo con éxito para Presidente en 2008. Esa división no siempre es fácil de definir en América latina: no es solamente que las diferentes denominaciones Cristianas se comportan como diferentes partidos políticos, sino que emergen facciones enfrentadas dentro del mismo partido.
Venezuela es un caso que sirve de ejemplo. Urosa fustigó a la administración Chávez durante una entrevista con el diario opositor El Universal, el 27 de junio, mientras criticaba a varios sacerdotes que participaban activamente en la Revolución Bolivariana. El acusó a Chávez de tratar de instalar “una dictadura Marxista-Comunista [...] usando leyes inconstitucionales para llevarnos a una nueva Cuba, rechazadas por el pueblo." Dijo que el Marxismo totalitario está en conflicto con la doctrina social de la Iglesia para servir al pueblo pues conduce a grandes injusticias y sometimiento del pueblo. El también, mal asesorado, pidió a los votantes que devuelva una asamblea nacional menos dominada por el Chavismo en las elecciones de setiembre. Días más tarde él viajaba al Vaticano.
Chávez a su vez fustigó a Urosa mientras estaba ausente antes de publicar una punzante reprimenda en su columna de los domingos Las Líneas de Chávez , para coincidir con su retorno el 11 de julio. Acusó a la jerarquía de la Iglesia de tratar de establecerse como un poder de estado y de no aceptar que Venezuela era “un estado secular", “Estamos avanzando hacia la democratización plena a la que hemos llamado socialismo Bolivariano, cuyo objetivo primario es dar poder al pueblo," dijo. “Igual que Cristo, la Revolución apoya a los pobres y explotados y busca su liberación a través de la justicia social."
Chávez entonces invadió la esfera de la Iglesia, sermoneando a Urosa sobre religión tal como él hizo con Chávez sobre política. Comparó al archi-conservador Opus Dei, con lo cual él ubicó a la jerarquía de la Iglesia de Venezuela “del lado de la rancia extrema Derecha", habló de la teología de la liberación practicada por los sacerdotes pobres en los barrios a los que elogió. Pidió a Urosa que siga los ideales cristianos en vez de los intereses institucionales de la Iglesia; argumentó que la interpretación de las escrituras no debe ser la única forma de preservar la jerarquía de la Iglesia, pues eso es “dañino para la vitalidad de la creencia"; y rogó a Dios para que “perdone los pecados del Cardenal".
Chávez no se frenó ahí. Días más tarde pidió a su canciller, Nicolás Maduro, que revise un acuerdo alcanzado con el nuncio papal en 1964 que confiere privilegios a la Iglesia por sobre otras religiones, como una porción de los ingresos por exportación de petróleo, para programas sociales y de educación petroleros, que, en un calculado golpe a Urosa, dijo que era “inconstitucional". . Dijo que había ganado una elección en 2006 con 63% de los votos proponiendo “este mismo proyecto socialista". Eso no es enteramente verdad. La crítica central de Urosa fue el referéndum de 2007 para reformar la constitución para radicalizar la Revolución: este fue rechazado por el pueblo, pero desde entonces fue introducido por Chávez casi por entero a través de diferentes medios.
La corte suprema de justicia emitió una declaración acusando a Urosa de contravenir el concordato entre la Santa Sede y Venezuela. La asamblea nacional lo convocó para el 20 de julio a fin de que explique su condena del socialismo del siglo 21. En una notablemente enfervorizada atmósfera, un diputado acusó a la jerarquía de la Iglesia de “ahogarse en el excremento de su propio poder" y de esforzarse por mantener pobre al pueblo. La asamblea emitió una declaración acusándola de estar “vinculada con sectores fascistas, tratando de seducir al pueblo para que se aparte violentamente del proceso democrático". Y afirmó que el “Cristianismo real está en la teología de la liberación"; que la Revolución Bolivariana era profundamente cristiana; y que los obispos deberían sacarse sus sotanas si deseaban comprometerse en la política. Urosa podría haber respondido alentando a aquellos diputados que pontificaban libremente sobre asuntos religiosos que donen sus sotanas. En cambio, solamente negó que la Iglesia estuviera trabajando con la oposición, aunque claramente está luchando por la causa de la oposición (ver más abajo).
Irónicamente, el choque de Chávez con la Iglesia ocurría cuando su principal aliado -Cuba- trabajaba de cerca con el Cardenal de La Habana, Jaime Ortega, para allanar el camino para la liberación de 52 prisioneros políticos. Ese acuerdo era todo acerca de la oportunidad para Castro y, con las elecciones de setiembre acercándose, la oportunidad también fue la razón del violento choque de Chávez con Urosa. Un debate sobre el rol de la Iglesia en la sociedad desvía la atención de cuestiones que realmente afectan al pueblo, como la inseguridad y la escasez de electricidad. Vale mencionar que Chávez se abstuvo de responder a la crítica de Urosa en su entrevista sobre el escándalo de 80.000 toneladas de alimentos hallados podridos en contenedores de embarques en varios depósitos en junio [IL-10-26], que él culpó al gobierno de desear “invadir cada espacio". Esa es una cuestión real que podría resultar en un revés para Chávez en las elecciones.
Esto no es para decir que el debate ideológico es irrelevante. Chávez será conciente que las encuestas muestran que dos tercios de los venezolanos se oponen al Comunismo, que es porqué él acusó a la Iglesia de sembrar el temor entre el pueblo afirmando que su Revolución es Marxista-Comunista. “Por el amor de Dios, dejen de usar falsedades para pescar a los crédulos," dijo. La semana próxima la asamblea nacional debatirá la Ley de las Comunas (rechazada en el referéndum de 2007) que propone la “propiedad social de la producción, distribución, intercambio y consumo de bienes desarrollados por las comunidades".
- La conferencia de obispos
La conferencia de obispos de Venezuela no fue intimidada por el choque del Presidente Chávez con el Cardenal Urosa. Se dirigió directamente al debate político, emitiendo una declaración afirmando que “el pueblo desea vivir en democracia [...] con participación real para todos, en un clima de justicia y libertad. Eso es lo que ellos decidieron en el referéndum del 2 de diciembre de 2007. Por esa razón, la imposición de un estado socialista inspirado por el régimen Comunista cubano, que está tomando forma por medio de leyes que ignoran la voluntad popular y la constitución, es totalmente inaceptable." Y luego pide al pueblo que elija en setiembre una asamblea nacional políticamente más diversa.
El gobierno argentino choca con la Iglesia sobre matrimonio del
mismo sexo
El gobierno de Argentina se ha enzarzado en un conflicto
más convencional con la Iglesia sobre una ley para legalizar el matrimonio del
mismo sexo, que pasó a través del congreso el 15 de julio luego del debate de 15
horas en una sesión del senado, con miles demostrando a favor y en contra de la
ley fuera del congreso. El Cardenal Arzobispo de Buenos Aires, Jorge Bergoglio,
había acusado al gobierno de conspirar contra el “plan de Dios" y de legalizar
una “regresión antropológica". La Presidenta Cristina Fernández, que desde hace
tiempo mantiene tensas relaciones con Bergoglio, comparó la campaña de la
Iglesia contra la ley con “las Cruzadas y la Inquisición".