Informe Latinoamericano - 11 de Noviembre de 2010 (ISSN 1741-7317)

Cuba y Venezuela van en direcciones divergentes

Primera Plana 12 November 2010 Modified: 12 November 2010 246 views

Cuba y Venezuela se están moviendo en direcciones opuestas. El Presidente de Venezuela, Hugo Chávez , visitó Cuba esta semana para celebrar el décimo aniversario de la sociedad especial firmada entre los dos paí­ses. El Presidente de Cuba, Raúl Castro, aprovechó esta histórica ocasión para anunciar que el Partido Comunista de Cuba (PCC) celebrarí­a su largamente anticipado congreso en abril de 2011, nueve años más tarde de lo programado, para establecer la futura dirección de la Revolución. Castro presentó a Chávez una copia de un documento clave que será discutido en el congreso: en él se aboga por ampliar el sector privado y atraer la inversión privada sin renunciar al socialismo. La ironí­a era inequí­voca: Chávez está poniendo frenos al sector privado, desalentando la inversión extranjera, y todo en nombre del socialismo.

Chávez y Castro extendieron el acuerdo de cooperación de 10 años de existencia entre los dos paí­ses, que crudamente ve al petróleo yendo en una dirección y a los doctores en la otra, por otra década más. La extensión de este acuerdo es imperativo para la supervivencia económica de la Revolución. Por tanto, afirmó Castro, es el congreso del partido que se celebrará en la segunda mitad de abril del año próximo, el que marcará el 50mo aniversario de la fallida invasión de Bahí­a de los Cochinos (presentada por los cubanos como la victoriosa Batalla de Girón y la proclamación del carácter socialista de la Revolución Cubana). El futuro de la economí­a será el tema principal del congreso del partido, subrayando las reafirmaciones rituales de la ideologí­a socialista de Cuba.

La oportunidad del congreso, en cuestión de dí­as después de la fecha tope para el eufemí­stico despido de 500.000 trabajadores del estado, muestra que el gobierno reconoce que podrí­a necesitar reaccionar a los acontecimientos en el terreno, no menos por las dificultades asociadas con los mimados miembros del aparato comunista que repentinamente se convierten en empresarios en ciernes. Eso también valora la necesidad de atraer al público: las discusiones públicas se celebrarán entre el 1 de diciembre y el 28 de febrero, basado en un borrador de proyecto para la nueva economí­a socialista de Cuba, un documento de 32 páginas bajo el tí­tulo 'Guí­as de Polí­tica Económica y Social'. Eso difí­cilmente sea la quintaesencia de la doctrina marxista. Castro insiste en que “el planeamiento y no el mercado" será primordial en actualizar la economí­a, pero los cambios en la estructura y el concepto de la economí­a cubana evoca a aquellos introducidos por Deng Xiaoping entre 1979 y 1983 en China, que se alejaban de la economí­a socialista mientras preservaba el status quo polí­tico.

El documento recapitula las reformas económicas ya anunciadas en agosto, como la racionalización y modernización del “abotagado" sector estatal, incrementando el tamaño del sector privado de contribuyentes fiscales y reducir el enfoque paternalista de la Revolución [IL-10-31], desarrollando todos estos y agregando varios más. Promete, entre otras cosas, ofrecer créditos bancarios para apoyar al naciente sector privado; para crear un sistema financiero más sofisticado; para reestructurar la deuda externa y cumplir las obligaciones de su servicio para mejorar la credibilidad del estado; para crear un ambiente más favorable para los inversionistas extranjeros; y para relajar las restricciones sobre la venta de propiedades (para alentar el flujo de dinero de los cubanos expatriados).

El gobierno espera realizar esta transición económica forzando a los cubanos ordinarios a volverse más autosuficientes. El Estado mantendrá los servicios gratuitos, como la salud y la educación para los más necesitados, pero “el gasto social será ajustado en lí­nea con los recursos disponibles"; la libreta de racionamiento mensual, un sí­mbolo del paternalismo del estado por décadas, será eliminada gradualmente, y las compañí­as ineficientes serán cerradas. Esas podrí­an ser las más riesgosas reformas polí­ticamente, pero la más importante reforma económica, que dictará el éxito de todos los otros cambios propuestos, es la promesa de poner fin a la moneda dual.

Las distorsiones de la moneda dual son una de las causas de la seria crisis en la balanza de pagos que Cuba ha sufrido en los últimos pocos años. El peso convertible, en el cual se venden los productos importados, vale 24 veces más que el peso cubano, moneda en la que se pagan los salarios. La mayorí­a de esos productos son “lujos" pero si el gobierno aboliese los subsidios en los í­tems más esenciales eso podrí­a causar enormes problemas. Al reducir el tamaño del sector estatal, el gobierno claramente espera que podrá ser constantemente capaz de incrementar el valor del peso cubano pues las nóminas de pagos de salarios del estado habrán sido reducidas, pero es probable que lleve años hacer un puente sobre la brecha entre las dos monedas. Mientras tanto, el sector bancario está en una crisis sistémica de liquidez sin una entidad crediticia de último recurso.

Mientras Castro intenta conducir la nave del estado cubano fuera de las profundas aguas socialistas, Chávez está avanzando a todo vapor hacia ellas. Su constante í­mpetu de forzadas nacionalizaciones de compañí­as privadas en su transmisión semanal por radio y televisión de su programa Aló, Presidente, provocó una cáustica nota en el diario El Universal el 9 de noviembre de un concejero opositor en la municipalidad de Baruta, en Caracas, titulada ¡Aló, exprópiese! La nota afirma que 26 compañí­as habí­an sido expropiadas en los 34 dí­as previos, creando un enorme desincentivo para la inversión extranjera.

Aunque esto provee un marcado contraste con los desarrollos económicos en Cuba, no hay sugerencias que Castro y los veteranos revolucionarios que lo rodean están por aflojar su control sobre el poder polí­tico. El estado de un solo partido está tan firmemente afianzado como siempre y las reformas polí­ticas no están en la agenda del congreso del PCC. Sin embargo, Castro anunció que se celebrarí­a una conferencia nacional del partido más tarde en el año. Dependiendo cuán bien el congreso del PCC y las reformas económicas vayan, Castro podrí­a sentir la presión entonces para inyectar algún vigor juvenil en el politburó y el consejo de estado. El gran imponderable cuán activo será el rol que su hermano Fidel piensa asumir en todo el debate. El ha cedido muchos de sus tí­tulos a Raúl, pero él aún es el primer secretario del PCC.

  • La balanza comercial

Cuba ha logrado restringir las importaciones mientras incrementaba las exportaciones en los primeros nueve meses del año, arguyó el ministro de comercio exterior, Rodrigo Malmierca, permitiendo al gobierno cumplir con algunas de sus deudas impagas con los acreedores extranjeros e incrementar la credibilidad del paí­s para otros inversionistas. Malmierca dijo que las importaciones crecieron en solamente 1% en los primeros nueve meses, mientras las exportaciones se elevaron en 21%, recortando el déficit comercial en 7%. Cuba exportó bienes por un valor de US$2,9bn en 2009, con importaciones de US$7,1bn, dejando un déficit de US$4,1bn, dijo. Eso hizo que el gobierno congele las cuentas en bancos cubanos de negocios extranjeros y frenar los pagos a muchos proveedores extranjeros.

Una cierto tipo de golpe correcto
En cualquier otro paí­s en el Hemisferio Occidental, excepto Cuba, los comentarios hechos esta semana por el más alto comandante de las fuerzas armadas en Venezuela, habrí­a provocado la abrupta terminación de una carrera militar. Hablando en el diario de Caracas, Ultimas Noticias, el General Mayor Henry Rangel Silva dijo que la perspectiva de un gobierno de oposición no solamente era “duro de tragar" sino que “no serí­a aceptado, por las fuerzas armadas, o por el pueblo". El Presidente Chávez ha hecho mucho para desdibujar las distinciones constitucionales entre el Estado y el ejército -Rangel, en primer lugar, es el comandante operacional estratégico de la Fuerza Armada Nacional de la República Bolivariana de Venezuela. Rangel dijo que la oposición actúa “con el apoyo de terceros paí­ses", que afecta el “nacionalismo" -y los militares no aceptarí­an eso. La opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) dijo que los comentarios eran enteramente inapropiados. La prensa opositora, con alguna justificación, señaló que eran equivalentes al anuncio de un golpe de estado preventivo, y que solamente las distinciones ideológicas hacen este aceptable y el breve golpe que desalojó a Chávez en 2002 inaceptable.