Informe Latinoamericano - 11 de Marzo 2011 (ISSN 1741-7317)
Piñera exhibe su lado blando para estimular su debilitada popularidad
¿Qué ha ido mal? Un año después de asumir el poder, el 11 de marzo, el Presidente de Chile, Sebastián Piñera está en dificultades para detener un declinante rating de aprobación. Contender con la estela de un enorme terremoto fue un duro inicio para cualquier jefe de estado, pero desde entonces ha disfrutado del impulso del “milagro minero" y beneficiado del largo periodo de duelo de la izquierdista Concertación que, después de 20 años en el poder, aún debe ejercer una oposición coherente. Piñera parece haber concluido que su incesante enfoque sobre temas de largo plazo, ha cegado a su gobierno sobre el significado de acontecimientos repentinos, como las recientes protestas por el gas en Magallanes, y que él debe responder en el corto plazo. Luego de una gira por el Oriente Medio, el Vaticano y España, él planea remediar eso a su regreso a Chile, y mostrar en el proceso que la Derecha tiene conciencia social.
Piñera ha estado representando a su gobierno como tolerante e inclusivo desde que llegó al poder hace un año, esbozando políticas social-demócratas como la erradicación de la pobreza para 2020, terminar con la desigualdad de género, y eliminar la deducción de 7% para el cuidado de salud de las pensiones de los jubilados -todas promesas de los gobiernos de la Concertación que no fueron cumplidas. El repitió eso durante una extensa entrevista con el diario español El País el fin de semana antes de la visita de tres días a España, pero con su rating de aprobación planeando alrededor del 40%, él sabe que hablar de un buen juego no es suficientemente bueno. Desde el 1 de abril, dijo, unas 100.000 familias indigentes comenzarán a beneficiarse de un subsidio condicionado, como la Bolsa Família en Brasil, de Ch$250.000 (US$470) por mes. Y también dijo que estaba enviando al congreso una ley para terminar gradualmente con el 7% que golpea a los pensionistas para el cuidado de la salud.
“La pobreza es un verdadero cáncer en nuestra sociedad," dijo Piñera a El País, “no sólo porque condena a casi 3m de personas en nuestro país a vivir por debajo de la 'línea de dignidad' [...] sino también porque causa problemas fundamentales en el desarrollo, la calidad de la democracia y la paz social en la sociedad." El dijo que por eso su principal prioridad era poner fin a la pobreza extrema durante sus cuatro años de gobierno y establecer los fundamentos para que Chile logre el status de país desarrollado antes del fin de la década. Dijo que la reforma de la educación aprobada antes este año [IL-11-04] sería esencial pues el pobre nivel de la educación en Chile ayudó a perpetuar la pobreza y la desigualdad: Chile figura en la lamentable posición 100ma entre 139 países en el índice anual global de competitividad del Foro Económico Mundial el año pasado y 121ro por la calidad de la educación primaria.
En un intento por disociarse él mismo definitivamente de la vieja Derecha, Piñera alegó que “el Estado es el mejor instrumento para combatir la pobreza debido a que mientras la economía de mercado y el crecimiento son los grandes generadores de riqueza y oportunidades, ellos no son mecanismos que permitan la distribución de tales riquezas y esas oportunidades justamente." El dijo que si el 1,5% del PIB de Chile fuese transferido directamente a cada familia pobre, eso terminaría con la pobreza en el país. Piñera habló con cierta extensión sobre la importancia de los valores de la familia, lo que apelará a la Derecha tradicional, pero también anunció una tangible iniciativa más allá de su magnánima retórica: dijo que enviaría al congreso este mes un proyecto de ley para doblar el permiso por maternidad, de tres meses a seis meses. Y prometió un subsidio de maternidad de unos Ch$650.000 (US$1.387). A los padres también se les ofrecerá seis semanas de ausencia postnatal. Aunque esta fue una promesa de campaña, cumplirla ahora está claramente diseñado para estimular su popularidad.
Política exterior de principios
Durante su gira extranjera, el Presidente Piñera enfatizó que los principios,
como el respeto por los derechos humanos, eran la piedra fundamental de su
política exterior y no las consideraciones ideológicas. Esto podría haber sido
un golpe a su par venezolano Hugo Chávez sobre Libia. Preguntado acerca de
Chávez por El País, Piñera dijo que él no pensaba que Venezuela estaba
“yendo en la dirección correcta". Su enfoque sobre el Oriente Medio es
ciertamente diferente. Piñera visitó Jerusalén y Ramallah. “Ahora Palestina
tiene su embajada en Chile y nosotros creemos que un estado palestino
independiente es una obligación," dijo Piñera en una conferencia de prensa
conjunta con el titular de la Autoridad Palestina, Mahmoud
Abbas.
Piñera fue el primer jefe de estado chileno
que visita Palestina, poco menos de dos meses después que Chile reconoció a
Palestina como “un estado libre independiente y soberano". Chile es la principal
“patria" para los palestinos fuera del mundo árabe, con unos 350.000 ciudadanos
de origen palestino. También tiene una comunidad judía de unos 25.000. Piñera
dijo que las dos viven en armonía y que él estaría “muy interesado en 'exportar'
eso como una contribución chilena a la paz en el Oriente Medio". Piñera fue
luego a Israel donde se reunió con el Primer Ministro Benjamín Netanyahu y el
Presidente Shimon Peres. El elevó elogios a Peres por “dedicar su vida a la paz
y la libertad". Peres a su vez dijo que Piñera era “un héroe de nuestros
tiempos" que ha restaurado la humanidad para el mundo a través de su resolución
y coraje para rescatar a los 33 mineros atrapados en un subterráneo minero el
año pasado. Sin embargo, Piñera fue también categórico en Israel, en que “los
palestinos tienen el derecho de tener su propio estado, un estado
libre."
Chile es uno de los 10 países sudamericanos
que reconocieron al estado palestino en meses recientes. Pero, mientras
Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador, Guyana, Paraguay, Surinam y Venezuela,
todos reconocieron como las fronteras de este estado aquellas anteriores a la
Guerra de los Seis Días en 1967 (para desagrado de Israel y EU), Chile y Perú
dijeron que las fronteras necesitaban ser negociadas. Chávez fue el primero en
reconocer al estado palestino luego de reunirse con Abbas en caracas, en
noviembre de 2009. Chávez podría hacer un fuerte caso en que su política
exterior con relación a Palestina es de principios: él cortó lazos con Israel en
enero de 2009 después del devastador ataque de Israel sobre Gaza, y se unió a
Cuba en el Comité de la ONU sobre el Ejercicio de los Inalienables Derechos del
Pueblo palestino en setiembre pasado. El tendrá una tarea mucho más difícil con
relación a Libia.
La propuesta de Chávez para la
mediación para evitar una guerra civil en Libia no obtuvo ningún apoyo
[IL-11-09]. Si es cierto o no, como informó Al Jazeera, que el Coronel
Muammar Gaddafi privadamente parecía favorable, la única respuesta pública, de
su hijo mayor Saif al-Islam, adoptó la forma de un firme rechazo: “Es un gesto
amable, pero nosotros podemos resolver nuestros problemas. No hay necesidad para
una intervención extranjera," dijo, agregando que Venezuela no tenía idea sobre
la política interna de Libia. Aunque es más predecible que los rebeldes rechacen
cualquier mediación de ese tipo.
El desaire, junto
con la cada vez más clara evidencia que Gaddafi se prepara para bombardear
ciudades, cobrando víctimas civiles, a fin de mantenerse en el poder,
probablemente explica porqué ni Chávez ni su canciller, Nicolás Maduro, han
hablado de Libia acerca de Libia durante la semana pasada. En cambio, el foco de
la política exterior ha cambiado volviendo a Palestina. La cancillería difundió
esta semana una declaración informando que el delegado de Venezuela ante la ONU
en Viena había denunciado el “bloqueo criminal" de Gaza por Israel. “[Venezuela]
exige que Israel se retire sin más demora de los territorios árabes ocupados y
cese de violas la ley humanitaria internacional," agrega.
Brasil es indisputablemente el líder regional. Ese fue el mensaje que dejó el Presidente Piñera durante su entrevista con El País. “Nosotros reconocemos eso como un hecho, y esperamos que Brasil pueda representar más y más no solamente su propia voz sino también que nosotros pedimos que todos representen juntos la voz de América Latina en este nuevo mundo que está emergiendo," dijo Piñera. Y agregó que “las dificultades que Venezuela está experimentando internamente han disminuido notablemente la intención que en una etapa aparecía, de exportar [su] modelo e intervenir en otros países."