Informe Especial - Julio de 2007

BOLIVIA: Prueba para Evo: ¿cómo reaccionarán los indí­genas?

Paises 26 July 2007 Modified: 26 July 2007 1 views

La prueba de la naturaleza indí­gena de la administración de Evo Morales es probable que no llegue hasta después que la asamblea constituyente finalice sus tareas, sin haber aprobado las propuestas más controversiales de las organizaciones indí­genas. Morales ha dicho que pondrá esas propuestas ante el electorado en un referéndum -pero deberá tener en mente que la clave de su éxito polí­tico ha sido su habilidad para atraer el voto de la población no-indí­gena, algo que los más radicales lí­deres indí­genas nunca han podido hacer.

Cuando él concibió la asamblea constituyente, Morales declaró que le gustarí­a ver la representación indí­gena de "60% a 70%". Sin embargo, descartó establecer una cuota indí­gena, tal como él hizo con las exigencias de cuotas corporativas para los sindicatos y organizaciones sociales.

El mensaje era que las demandas indí­genas deberán ser canalizadas a través del partido gobernante, el Movimiento al Socialismo (MAS). Ese enfoque no cayó muy bien a las organizaciones indí­genas, en particular entre los electoralmente débiles, como la Confederación de Indí­genas del Oriente Boliviano (Cidob), que representa a los menos populosos grupos étnicos de las tierras bajas del este.

Una de las más controversiales propuestas del Pacto de Unidad, la alianza de organizaciones indí­genas reunidas bajo el ala del MAS, es el nuevo trazado de los lí­mites administrativos de Bolivia para incorporar territorios indí­genas autónomos. 

Eso va en opuesta dirección a la demanda de autonomí­a de los departamentos más ricos de Bolivia. Lo que plantea un problema, pues hay 36 grupos étnicos reconocidos que demandan autonomí­a territorial, y como fue ilustrado por la experiencia de Colombia y Brasil, la superficie de los territorios exigidos tiende a ser desproporcionados con la dimensión del grupo étnico (debido a los requerimientos de pequeños pueblos cazadores).

Pero hay más. Félix Patsi, ex ministro de educación al que muchos consideran el ideólogo del Pacto de Unidad, dice que la propuesta completa es para establecer la coexistencia de dos sistemas en Bolivia, una liberal y otra comunitaria -esta última formada por territorios indí­genas autónomos.

La extensión en que Morales y el MAS han confiado en el voto no-indí­gena, está ilustrado por un sondeo conducido por Latin America Public Opinion Project (Lapop) sobre la auto-identificación étnica de los que votaron en las elecciones generales de 2005.

De aquellos que votaron por el MAS, 27,2% se identifica como indí­gena u "originario", pero más del doble, 61,3%, se describe como mestizo o cholo.

Esa última proporción no es mucho menor de lo declarado por los que votaron por el partido que salió en segundo lugar, Podemos (68,7%) -de los cuales sólo 9,2% se identifica a sí­ mismo como indí­gena.

El partido con la segunda más grande proporción de votantes indí­genas (22,5%) fue del muy menguado Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR).

Para ponerlo en perspectiva, el MAS atrajo, en general, 53,7% de los votos no mucho menos del doble de los votos por Podemos, y más de ocho veces de los votos por el MNR. Una palabra de cautela: incluso después de la elevación de la reafirmación indí­gena, la mayorí­a de los bolivianos prefiere identificarse a si mismos como mestizos (65% en un sondeo de Lapop de 2002, contra 11% que se llama a sí­ mismo indí­gena).

Morales, un Aymara, es indudablemente indí­gena y él aparece ante los distritos indí­genas con vestimentas indí­genas y dirigiéndose a ellos en Aymara o Quechua (aunque él prefiere hablar en castellano).

Se ha sugerido que su atractivo ante los no-Aymara viene del hecho que muchos ven a Morales como tí­pico del migrante interno y alguien que ha construido su carrera dentro de la tradición sindicalista, que permanece como un fuerte rasgo de identificación de indios y mestizos.

Su búsqueda de votantes no-indí­genas fue deliberada, y exigió que él vaya más allá de su base de poder original entre los productores de coca y la base polí­tica proveí­da por los gobiernos locales de Cochabamba.

El ha cultivado a los sindicatos y las organizaciones sociales en todas partes del paí­s, y ha buscado candidatos no-indí­genas para que lo acompañen. En las elecciones de 2002, cuando él llegó como segundo cercano en la contienda presidencial, casi la mitad de los candidatos del MAS que obtuvieron bancas en el congreso, fueron no-indí­genas.

Ese patrón fue repetido, a grandes rasgos, en 2005 y en las elecciones para la asamblea constituyente.

Identificación con grupos étnicos especí­ficos, % de la población

Grupo étnico                        % 

Quechua                             36.4

Mojeño                               2.9

Aymara                              24.2

Guaraní­                               2.6

Chiquitano                           3.7

Other native                        1.9

Fuente: INE.