Informe Especial - Julio de 2007
BOLIVIA: Prueba para Evo: ¿cómo reaccionarán los indígenas?
La prueba de la naturaleza indígena de la administración de Evo Morales es probable que no llegue hasta después que la asamblea constituyente finalice sus tareas, sin haber aprobado las propuestas más controversiales de las organizaciones indígenas. Morales ha dicho que pondrá esas propuestas ante el electorado en un referéndum -pero deberá tener en mente que la clave de su éxito político ha sido su habilidad para atraer el voto de la población no-indígena, algo que los más radicales líderes indígenas nunca han podido hacer.
Cuando él concibió la asamblea constituyente, Morales declaró que le gustaría ver la representación indígena de "60% a 70%". Sin embargo, descartó establecer una cuota indígena, tal como él hizo con las exigencias de cuotas corporativas para los sindicatos y organizaciones sociales.
El mensaje era que las demandas indígenas deberán ser canalizadas a través del partido gobernante, el Movimiento al Socialismo (MAS). Ese enfoque no cayó muy bien a las organizaciones indígenas, en particular entre los electoralmente débiles, como la Confederación de Indígenas del Oriente Boliviano (Cidob), que representa a los menos populosos grupos étnicos de las tierras bajas del este.
Una de las más controversiales propuestas del Pacto de Unidad, la alianza de organizaciones indígenas reunidas bajo el ala del MAS, es el nuevo trazado de los límites administrativos de Bolivia para incorporar territorios indígenas autónomos.
Eso va en opuesta dirección a la demanda de autonomía de los departamentos más ricos de Bolivia. Lo que plantea un problema, pues hay 36 grupos étnicos reconocidos que demandan autonomía territorial, y como fue ilustrado por la experiencia de Colombia y Brasil, la superficie de los territorios exigidos tiende a ser desproporcionados con la dimensión del grupo étnico (debido a los requerimientos de pequeños pueblos cazadores).
Pero hay más. Félix Patsi, ex ministro de educación al que muchos consideran el ideólogo del Pacto de Unidad, dice que la propuesta completa es para establecer la coexistencia de dos sistemas en Bolivia, una liberal y otra comunitaria -esta última formada por territorios indígenas autónomos.
La extensión en que Morales y el MAS han confiado en el voto no-indígena, está ilustrado por un sondeo conducido por Latin America Public Opinion Project (Lapop) sobre la auto-identificación étnica de los que votaron en las elecciones generales de 2005.
De aquellos que votaron por el MAS, 27,2% se identifica como indígena u "originario", pero más del doble, 61,3%, se describe como mestizo o cholo.
Esa última proporción no es mucho menor de lo declarado por los que votaron por el partido que salió en segundo lugar, Podemos (68,7%) -de los cuales sólo 9,2% se identifica a sí mismo como indígena.
El partido con la segunda más grande proporción de votantes indígenas (22,5%) fue del muy menguado Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR).
Para ponerlo en perspectiva, el MAS atrajo, en general, 53,7% de los votos no mucho menos del doble de los votos por Podemos, y más de ocho veces de los votos por el MNR. Una palabra de cautela: incluso después de la elevación de la reafirmación indígena, la mayoría de los bolivianos prefiere identificarse a si mismos como mestizos (65% en un sondeo de Lapop de 2002, contra 11% que se llama a sí mismo indígena).
Morales, un Aymara, es indudablemente indígena y él aparece ante los distritos indígenas con vestimentas indígenas y dirigiéndose a ellos en Aymara o Quechua (aunque él prefiere hablar en castellano).
Se ha sugerido que su atractivo ante los no-Aymara viene del hecho que muchos ven a Morales como típico del migrante interno y alguien que ha construido su carrera dentro de la tradición sindicalista, que permanece como un fuerte rasgo de identificación de indios y mestizos.
Su búsqueda de votantes no-indígenas fue deliberada, y exigió que él vaya más allá de su base de poder original entre los productores de coca y la base política proveída por los gobiernos locales de Cochabamba.
El ha cultivado a los sindicatos y las organizaciones sociales en todas partes del país, y ha buscado candidatos no-indígenas para que lo acompañen. En las elecciones de 2002, cuando él llegó como segundo cercano en la contienda presidencial, casi la mitad de los candidatos del MAS que obtuvieron bancas en el congreso, fueron no-indígenas.
Ese patrón fue repetido, a grandes rasgos, en 2005 y en las elecciones para la asamblea constituyente.
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Identificación con grupos étnicos específicos, % de la población Grupo étnico % Quechua 36.4 Mojeño 2.9 Aymara 24.2 Guaraní 2.6 Chiquitano 3.7 Other native 1.9 Fuente: INE. |