Paises

Items

  • BOLIVIA: Prueba para Evo: ¿cómo reaccionarán los indí­genas?

    26 July 2007 Hits: 2

    La prueba de la naturaleza indí­gena de la administración de Evo Morales es probable que no llegue hasta después que la asamblea constituyente finalice sus tareas, sin haber aprobado las propuestas más controversiales de las organizaciones indí­genas. Morales ha dicho que pondrá esas propuestas ante el electorado en un referéndum -pero deberá tener en mente que la clave de su éxito polí­tico ha sido su habilidad para atraer el voto de la población no-indí­gena, algo que los más radicales lí­deres indí­genas nunca han podido hacer.

    Cuando él concibió la asamblea constituyente, Morales declaró que le gustarí­a ver la representación indí­gena de "60% a 70%". Sin embargo, descartó establecer una cuota indí­gena, tal como él hizo con las exigencias de cuotas corporativas para los sindicatos y organizaciones sociales.

    El mensaje era que las demandas indí­genas deberán ser canalizadas a través del partido gobernante, el Movimiento al Socialismo (MAS). Ese enfoque no cayó muy bien a las organizaciones indí­genas, en particular entre los electoralmente débiles, como la Confederación de Indí­genas del Oriente Boliviano (Cidob), que representa a los menos populosos grupos étnicos de las tierras bajas del este.

    Una de las más controversiales propuestas del Pacto de Unidad, la alianza de organizaciones indí­genas reunidas bajo el ala del MAS, es el nuevo trazado de los lí­mites administrativos de Bolivia para incorporar territorios indí­genas autónomos. 

    Eso va en opuesta dirección a la demanda de autonomí­a de los departamentos más ricos de Bolivia. Lo que plantea un problema, pues hay 36 grupos étnicos reconocidos que demandan autonomí­a territorial, y como fue ilustrado por la experiencia de Colombia y Brasil, la superficie de los territorios exigidos tiende a ser desproporcionados con la dimensión del grupo étnico (debido a los requerimientos de pequeños pueblos cazadores).

    Pero hay más. Félix Patsi, ex ministro de educación al que muchos consideran el ideólogo del Pacto de Unidad, dice que la propuesta completa es para establecer la coexistencia de dos sistemas en Bolivia, una liberal y otra comunitaria -esta última formada por territorios indí­genas autónomos.

    La extensión en que Morales y el MAS han confiado en el voto no-indí­gena, está ilustrado por un sondeo conducido por Latin America Public Opinion Project (Lapop) sobre la auto-identificación étnica de los que votaron en las elecciones generales de 2005.

    De aquellos que votaron por el MAS, 27,2% se identifica como indí­gena u "originario", pero más del doble, 61,3%, se describe como mestizo o cholo.

    Esa última proporción no es mucho menor de lo declarado por los que votaron por el partido que salió en segundo lugar, Podemos (68,7%) -de los cuales sólo 9,2% se identifica a sí­ mismo como indí­gena.

    El partido con la segunda más grande proporción de votantes indí­genas (22,5%) fue del muy menguado Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR).

    Para ponerlo en perspectiva, el MAS atrajo, en general, 53,7% de los votos no mucho menos del doble de los votos por Podemos, y más de ocho veces de los votos por el MNR. Una palabra de cautela: incluso después de la elevación de la reafirmación indí­gena, la mayorí­a de los bolivianos prefiere identificarse a si mismos como mestizos (65% en un sondeo de Lapop de 2002, contra 11% que se llama a sí­ mismo indí­gena).

    Morales, un Aymara, es indudablemente indí­gena y él aparece ante los distritos indí­genas con vestimentas indí­genas y dirigiéndose a ellos en Aymara o Quechua (aunque él prefiere hablar en castellano).

    Se ha sugerido que su atractivo ante los no-Aymara viene del hecho que muchos ven a Morales como tí­pico del migrante interno y alguien que ha construido su carrera dentro de la tradición sindicalista, que permanece como un fuerte rasgo de identificación de indios y mestizos.

    Su búsqueda de votantes no-indí­genas fue deliberada, y exigió que él vaya más allá de su base de poder original entre los productores de coca y la base polí­tica proveí­da por los gobiernos locales de Cochabamba.

    El ha cultivado a los sindicatos y las organizaciones sociales en todas partes del paí­s, y ha buscado candidatos no-indí­genas para que lo acompañen. En las elecciones de 2002, cuando él llegó como segundo cercano en la contienda presidencial, casi la mitad de los candidatos del MAS que obtuvieron bancas en el congreso, fueron no-indí­genas.

    Ese patrón fue repetido, a grandes rasgos, en 2005 y en las elecciones para la asamblea constituyente.

    Identificación con grupos étnicos especí­ficos, % de la población

    Grupo étnico                        % 

    Quechua                             36.4

    Mojeño                               2.9

    Aymara                              24.2

    Guaraní­                               2.6

    Chiquitano                           3.7

    Other native                        1.9

    Fuente: INE.

  • ECUADOR: El movimiento indí­gena parece cambiar de curso

    26 July 2007 Hits: 1

    El Presidente Rafael Correa, se presentó como campeón de las aspiraciones indí­genas y fue electo con el apoyo de un gran número de votantes indí­genas de Ecuador. En marcado contraste, el candidato apoyado por la principal organización indí­gena, Luis Macas, atrajo apenas 2% de los votos. Eso hace que se plantee la pregunta de si el movimiento indí­gena ya ha llegado a su lí­mite como fuerza polí­tica por derecho propio.

    El surgimiento del movimiento indí­gena de Ecuador es casi espectacular. Al recurrir al "levantamiento" (usualmente un intento de paralización del paí­s con bloqueos de carreteras y ocupación pací­fica de ciudades), hicieron mucho para cambiar el status de un importante segmento de la sociedad ecuatoriana -que en los años '70 viví­a en una casi servidumbre bajo el sistema de haciendas y al que se le negaba el voto. Grandes levantamientos se realizaron en junio-julio 1990, junio 1994, febrero de 1997, junio de 1999, enero de 2000, y enero de 2001. En dos ocasiones, los levantamientos fueron instrumentales para desalojar a dos presidentes electos: Abdalá Bucaram en 1997, y Jamil Mahuad en 2000.

    En el caso de Mahuad, el levantamiento se convirtió en un golpe montado con el apoyo de parte del ejército, y un representante del movimiento indí­gena pasó a ser miembro del triunvirato gobernante, de corta vida. Aparte de eso, los logros de la militancia indí­gena fueron notables. La constitución fue enmendada en 1998, y declara a Ecuador como sociedad pluricultural y multiétnica, e impuso sobre el estado la obligación de consultar con las comunidades indí­genas sobre las decisiones que afectaban a sus territorios.

    Los sistemas y procedimientos jurí­dicos indí­genas fueron reconocidos. Se ha impuesto la prohibición de vender, dividir o aplicar embargos sobre las tierras comunales. El gobierno entregó más de 1m de hectáreas de tierra a comunidades indí­genas amazónicas. Se crearon agencias para concebir e implementar polí­ticas dirigidas a los pueblos indí­genas (desarrollo rural, servicios de salud, educación bilingüe).

    En la arena polí­tica, la Confederación de Nacionalidades Indí­genas del Ecuador (Conaie), dio nacimiento a un partido polí­tico, Pachakutik, que en las elecciones de 1996 obtuvo 10% de las bancas en el congreso. Para el 2000, habí­a ganado cinco de las 22 prefecturas provinciales (gobernaciones) y 36 de sus 225 gobiernos municipales. Dos años más tarde, en alianza con el Partido Sociedad Patriótica (PSP), el partido del retirado Teniente-Coronel Lucio Gutiérrez y su socio en el golpe de 2000 que luego entregó el poder a sus superiores militares, Pachakutik se convirtió en parte de un gobierno electo.

    Se confí­o los ministerios de relaciones exteriores y de agricultura a lí­deres indí­genas, como también un número de puestos de menor rango en el ejecutivo. La experiencia duró sólo seis meses: luego que el Presidente Gutiérrez abandonó las polí­ticas que habí­a acordado con Pachakutik, Conaie ordenó al partido indí­gena que se retire del gobierno.

    Ese desempeño electoral puede juzgarse desde dos ángulos diferentes. La visión oficial, basada en el censo de 2001, es que la población indí­gena ecuatoriana de 830.418 representa sólo menos del 7% de la población. Conaie, por su parte. Afirma que ellos representan 45% de la población, lo que de todas maneras hace que la representación indí­gena sea baja.

    Las estimaciones de la población indí­gena, basadas en diferentes criterios, varí­an considerablemente incluso dentro de ese rango. La agencia del gobierno a cargo de la educación bilingüe, DIB, calcula en 3m los miembros del más numeroso grupo étnico, el Quichua (o Kichwa), mientras el programa de desarrollo apoyado por el Banco Mundial, Prodepine, los estima en sólo 1,1m.

    Los lí­deres de Conaie culparon a Pachakutik de comprometer la reputación del movimiento indí­gena por querer mantenerse en sus puestos en el gobierno, pero pese a pasar a la oposición, se abstuvo de convertir a Gutiérrez en el blanco de un levantamiento como los que precipitaron la caí­da de Bucaram y Mahuad. El movimiento indí­gena estuvo notablemente ausente en las oleadas de protestas que condujeron a la caí­da de Gutiérrez en 2005.

    ¿Punto de inflexión?

    Ladislao Landa, un erudito que ha estudiado en profundidad los movimientos indí­genas andinos, ve este momento como un hito, luego del cual el movimiento indí­gena se retiró del rol principal que habí­a jugado en obtener las demandas sociales indí­genas. Señala tres factores que condujeron a ese resultado. Uno es la percepción que el prestigio de Conaie fue afectado por asociarse con el gobierno de Gutiérrez (la participación de Pachakutik en el congreso cayó a 6%).

    El segundo es que los esquemas de desarrollo del Banco Mundial, aparentemente para beneficio de la población indí­gena, terminó dividiendo al campesinado a lo largo de lí­neas étnicas. Además, habló de situaciones "Kafkianas" en las que los que compartí­an pequeñas áreas se dividí­an entre los que tení­an derecho al esquema de desarrollo indí­gena y los que tení­an derechos a los no-indí­genas.

    El tercer factor, dice Landa, es que las recientes acciones de las organizaciones indí­genas sugieren que buscan ampliar el rango de sus demandas para poder incorporar las de otros sectores sociales. "De esa manera," dice, "han cambiado sustancialmente el contenido de sus luchas [...] El discurso de diferenciación ha quedado exhausto, abriendo el camino a la diversificación de actores que comparten sus luchas por demandas más amplias."

    Si esta observación es correcta, entonces el curso de los eventos en Ecuador encajarí­a en el cuadro pintado por Raúl Madrid, de la Universidad de Texas, del ascenso del "etnopopulismo", que él atribuye a la habilidad de algunos partidos y lí­deres polí­ticos "de combinar la tradicional retórica y plataformas populistas con una apelación étnica incluyente." Cuando él escribió un ensayo sobre ese tema para la reunión 2006 de la American Political Science Association en Filadelfia, Rafael Correa aún no habí­a ganado las elecciones presidenciales en Ecuador.

    Principales pueblos indí­genas de Ecuador

    Miembros (en 000) y hábitat principal

    Pueblo 000 miembros Region
    Quichua

    Quichua

    Quichua

    Huaorani

    Shuar

    Chachi

    Tsáchila/Colorados

    Awá

    Cofán/A'i

    Siona-Secoya

    3,070.0

    3,000.0

    70.0

    152.0

    110.0

    4.0

    2.0

    1.6

    1.3

    1.

    -

    Serraní­as

    Tierras bajas amazónicas

    Tierras bajas amazónicas

    Tierras bajas amazónicas

    Costa del Pací­fico

    Costa del Pací­fico

    Costa del Pací­fico

    Tierras bajas amazónicas

    Tierras bajas amazónicas

    Fuente: Las estimaciones más precisas son de varias fuentes. Las estimaciones generales van de 830.418 (censo oficial 2001) a los 4,9m implí­citos de Conaie. Los Quichua (Kitchwa), el más grande grupo étnico, han sido puestos en 3,9m por la Dirección Intercultural Bilingüe del gobierno, y en 1,1m por el Proyecto de Desarrollo de los Pueblos Indí­genas y Afroecuatorianos, un esquema de desarrolloapoyado por el FIDA entre 2002 y 2004.

  • PERU: ¿Es éste el nuevo Evo Morales?

    26 July 2007 Hits: 1

    A Kuska Perú ("Juntos por Perú" en Quechua), el partido indí­gena creado en 2006 por el lí­der de los productores de coca de Perú, Nelson Palomino, le fue mejor de lo esperado en las elecciones municipales de noviembre, y ahora fija su mirada en las elecciones presidenciales de 2011. Sin embargo, no es claro si la identidad indí­gena solamente es una fuerza suficiente para producir un impacto en la escena nacional. Desde entonces, ha aparecido otro partido indí­gena, con una agenda más radical, que no concibe futuro para los pueblos indí­genas dentro del sistema polí­tico actual.

    Palomino, lí­der de la Confederación Nacional de Productores Agropecuarios de las Cuencas Cocaleras del Perú (Conpaccp), la organización principal de los productores de coca de Perú, está bajo libertad condicional desde junio de 2006, luego de cumplir un tercio de una sentencia de 10 años por ensalzar el terrorismo y el secuestro. Al obtener su libertad, fundó Kuska Perú, ostensiblemente como un partido indí­gena, prediciendo que "recuperarí­a" los votos que habí­a "perdido" ante el candidato nacionalista Ollanta Humala en las elecciones presidenciales.

    Tres meses antes de ser liberado, la organización de Palomino, Conpaccp, fue calificada como la principal presencia en un congreso indí­gena en Huamanga, que anunció el lanzamiento de la Confederación de Nacionalidades Indí­genas del Perú (Conaip) y su "instrumento" polí­tico, el Movimiento Plurinacional Pachacuti (MPP). La fuerza impulsora detrás de la Conaip fue Javier Lajo Lazo, que habí­a estado promocionando los congresos indí­genas desde 1997. Como los intentos previos de Lajo, el MPP no logró tomar impulso para despegar.

    Palomino fracasó en su esfuerzo por convencer a otras dos lí­deres de los productores de coca, Nancy Obregón y Elsa Malpartida, que rompan con el bloque del Partido Nacionalista-Unión por el Perú (PN-UPP), de Humala, bajo cuya bandera ellas fueron electas en las bancas del congreso y el parlamento andino. Sin embargo, tuvo éxito en recobrar su posición central en la Conpaccp, y la utilizó para organizar la primera empresa electoral de su partido, en las elecciones regionales y municipales de noviembre.

    Kuska Perú concretó una alianza con Tarpuy, un grupo polí­tico con base en Huanta, liderado por Edwin Bustí­os Saavedra, que bajo el nombre de Qatun Tarpuy compitió en las elecciones en un número de municipalidades en el valle Apurí­mac-Ene (VRAE, el corazón de la región sureña de cultivo de coca), en los concejos de Huanta y La Mar, e incluso la presidencia del gobierno regional de Ayacucho. Estos tres objetivos últimos fueron ampliamente considerados que eran muy optimistas pero, en la arena municipal, Qatun Tarpuy obtuvo 17 alcaldí­as; nueve más de lo que sus lí­deres consideraban probable. Eso alentó a Palomino para anunciar que Kuska Perú comenzarí­a a prepararse para competir en las elecciones presidenciales de 2011 -una decisión que causó, en marzo de este año, una desavenencia con su aliado en Qatun Tarpuy, Bustí­os.

    El modelo Morales

    Palomino es un franco admirador de Evo Morales, de Bolivia. Como él, ha buscado apoyo intelectual de polí­ticos de izquierda. El ex diputado trotskista Enrique Fernández Chacón (lí­der de Uní­os en Lucha, una organización miembro de la Unidad Internacional de los Trabajadores, UIT-CI), recientemente se ha convertido en el secretario general de Kuska Perú. Al contrario de Morales, el control de Palomino sobre el movimiento cocalero está seriamente amenazado. Su principal rival es Iburcio Morales Baltazar, que ha sucedido a Nancy Obregón como lí­der de los productores de coca del valle del Alto Huallaga: él encabeza la Asociación de productores Agropecuarios y Cocaleros del Monzón, la organización central de la Junta Nacional de Cocaleros del Perú (Juncap), que se estableció en 2004 como una alternativa a la Conpaccp. Iburcio Morales lideró intentos separados para puestos municipales en su propia área.

    También al contrario de Morales, Palomino no surgió de las filas de productores de coca. Maestro rural en el valle Apurí­mac-Ene, se volvió famoso en el área con el programa La Voz del Campesino, transmitido por la estación de radio Doble A (ahora Radio VRAE), que ha continuado hablando en favor de los productores de coca y contra los esfuerzos de erradicación del gobierno.

    Algunos analistas peruanos han sugerido que Palomino podrí­a beneficiarse de la determinación de la administración Garcí­a de presionar con sus planes para la erradicación de coca, en la medida que eso podrí­a llevar a las organizaciones rivales de productores de coca a buscar mayor fortaleza en la unidad. Si eso ocurre, Palomino parece ser el lí­der más capaz de emerger primero.

    Por otro lado, para que cualquier paralelismo con la carrera polí­tica de Morales sea completo, Palomino deberá demostrar capacidad para expandir su influencia más allá de los productores de coca hacia un electorado más amplio -y, dado el relativamente menor peso de la población indí­gena en Perú, su habilidad para atraer a una mayor proporción del electorado no-indí­gena.

    Otro partido

    En mayo de este año, Javier Lajo Lazo reapareció en la arena polí­tica, en compañí­a de Eduardo Candiotti, organizando otro congreso indí­gena y anunciando el lanzamiento de un nuevo partido indí­gena, el Movimiento al Socialismo Andino Amazónico (MASA) -un transparente intento de sugerir una conexión con el Movimiento al Socialismo (MAS), de Evo Morales. Sin embargo, este nuevo grupo propone precisamente lo opuesto al enfoque incluyente de Morales.

    Su objetivo declarado es restaurar una forma de gobierno "confederal", que él afirma que estaba extendida en tiempos del Inca, reemplazando la actual "pobre imitación de democracia", por "una verdadera democracia que permita la participación de los pueblos que han habitado Perú por milenios". Admiten que las ideas del campo de Humala son "cercanas a nuestra ideologí­a", declaran enfáticamente que no son nacionalistas, porque "Perú es un estado de muchas y variadas naciones" y el nacionalismo es un pretexto para que los estados unitarios conduzcan una "limpieza étnica de baja intensidad".

    División de Perú: Serraní­as-Tierras bajas
    Grupos étnicos de más de 3.000 miembros, en miles

    Shipibo

    Quechua

    Cocama

    Chayahuita

    30.0

    4,498.8

    18.0

    12.0

    Quichua

    Aymara

    Huambisa

    Machiguenga

    Yaneshá

    Nomatsiguenga

    Ticuna

    Yagua

    Achuar

    12.0

    350.3

    10.0

    8.0

    10.0

    4.5

    8.0

    6.0

    3.5

    Aguaruna 39.0

    Fuente: Basado en investigación por lenguaje; varias fuentes, principalmente de mediados a fines de los '90.

  • GUATEMALA: Menchú busca poner en el mapa a Indios y mujeres

    26 July 2007 Hits: 1

    Rigoberta Menchú, Nobel de la Paz, lanzó un esfuerzo para convertirse en la primera indí­gena presidenta de Guatemala, como también la primera mujer presidenta. Fundó un partido polí­tico indí­gena, Winaq, pero no pretende competir basada únicamente en la fuerza del apoyo de los pueblos indí­genas, incluso aunque ellos, en conjunto, suman más de la mitad de la población de Guatemala. Ella concretó una alianza con otra prominente mujer polí­tica, la diputada Nineth Montenegro.

    Menchú anunció el lanzamiento de su partido polí­tico, Winaq, en febrero de este año. Winaq es una palabra Quiché usada frecuentemente para significar hombre o persona, pero los promotores del nuevo partido dicen que tiene la connotación de humano o persona completa. Desde su inicio, Menchú declaró que Winaq no serí­a un partido exclusivamente indí­gena, sino "una expresión multicultural y multilingual [...] diferente a los partidos polí­ticos tradicionales, que satisfará las aspiraciones de todos los guatemaltecos". Agregó explí­citamente que el ingreso a Winaq estará abierto a los mestizos, o personas de razas mixtas que forman la mayor parte del resto de la población de Guatemala.

    Antes de terminar febrero, Menchú anunció que las negociaciones con el Movimiento Amplio de Izquierda (MAIZ), una coalición liderada por ex guerrilleros de la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG), habí­an terminado en nada, y que ella habí­a concretado una alianza con Encuentro por Guatemala (EG), el partido establecido en 2005 por Nineth Montenegro, famosa por su trabajo al frente del Grupo de Apoyo Mutuo (GAM), la ONG que abogaba por los derechos de las ví­ctimas de la represión durante el largo conflicto interno de Guatemala.

    Montenegro habí­a sido electa al congreso bajo la bandera de la Alianza Nueva Nación (ANN), un partido formado por escindidos de la URNG liderados por Jorge Ismael Soto. En el plano personal, Menchú y Montenegro tienen un importante aspecto en común: ambas sufrieron pérdidas personales por la represión (Menchú, perdió a su padre; Montenegro, a su esposo).

    Aunque no está formalmente registrado, EG ha completado las formalidades necesarias. Ha recolectado más de las 15.000 firmas requeridas y constituyó asambleas en 13 de los 22 departamentos, incluidos distritos electorales clave como Guatemala, Quetzaltenango y Alta Verapaz. En los nueve departamentos restantes, la población indí­gena es una abrumadora mayorí­a. Los lí­deres de Winaq dicen que su partido tiene muchos seguidores en 70 municipalidades de 12 departamentos de las sierras, incluidos Huehuetenango y Quiché.

    El atractivo de Menchú para la población no-indí­gena se ha visto fortalecida con la selección de Luis Fernando Montenegro como candidato a vicepresidente. Un cofundador del EG, Montenegro es un que exportador de café que fue presidente de su asociación industrial, la poderosa Asociación Nacional del Café, y del aun más poderoso Comité Coordinador de Asociaciones Agrí­colas, Comerciales, Industriales y Financieras (Cacif), que cobija a las asociaciones empresariales.

    Por ahora, lo que la mayorí­a de los analistas guatemaltecos concederá es que Menchú podrí­a restarles votos a otros contendientes principales. La especulación acerca de que el posible efecto "cataclismo" de su candidatura en realidad se produzca, en muchos casos tiene la intención de evitar esa posibilidad. Una excepción es la revista de izquierda Enví­o, que dijo en marzo: "Una cosa puede predecirse: que se desaten todos los demonios del racismo si la candidatura de Menchú no sólo cuaja sino que parezca tener una chance de éxito. Muchos más demonios si, como él ha anunciado, el Presidente boliviano Evo Morales provee asesoramiento para el intento presidencial de Menchú." Sin embargo, agrega: "Otra cosa también queda claro. Que su candidatura con el movimiento indí­gena y los mestizos se haya materializado es, quizá, una chispa de luz en el fuego de un nuevo futuro."

    Respuesta pública

    Las elecciones se harán en setiembre. La campaña comenzó formalmente recién en mayo, y funcionarios de EG dicen que no avanzan a todo motor porque la carencia de recursos para hacerlo. Aun así­, cuando Menchú apareció por primera vez en un sondeo de CID-Gallup, a principios de mayo, ella atraí­a 10% de las preferencias de los votantes. Delante estaban Alvaro Colom, de Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), con 37%, y el general retirado Otto Pérez Molina del Partido Patriota (PP), con 15%. Quizá el rasgo más revelador de esos resultados fue la declinación en el apoyo a Colom y Pérez Molina desde enero: seis y tres puntos porcentuales respectivamente.

    Algo que debe tenerse en mente es que la participación indí­gena en los gobiernos locales se ha estado incrementando rápidamente durante la década pasada. En 1985, sólo 59 de las 325 municipalidades estaban gobernadas por alcaldes indí­genas. Para 2003, la proporción se elevó a 112 de 331 municipalidades. Para poner en perspectiva: en los 11 departamentos con la más alta proporción de población indí­gena hay 197 municipalidades. Ese éxito municipal no ha sido replicado en el congreso, donde durante el mismo periodo la proporción de representantes indí­genas no ha excedido del 8%.

    Ascenso en las alcaldí­as indí­genas
    Las últimas cinco elecciones municipales

    Año   N º de municipalidades Alcaldes indí­genas
    1985

    1990

    1995

    1999

    2003

    325

    300

    300

    330

    331

    59

    80

    62

    93

    112*

    *Este total incluye a la primera mujer alcalde, en Tactic, Alta Verapaz.

    Fuente: TSE y Fundación Rigoberta Menchú Tum, cit. Mujeres Indí­genas y Gobernabilidad en Guatemala.

    Población Maya de Guatemala
    Grupos de 50.000 o más, en miles

    Grupo étnico Total Urbano Rural
    Kiché

    Kaqchikel

    Mam

    Poqomchí­

    Achi

    Qanjobal

    Ixil

    Tzutujil

    Chui

    1,271.0

    833.0

    617.2

    114.4

    106.0

    159.0

    95.3

    78. 5

    64.4

    468.5

    425.9

    114.2

    24.3

    28.3

    23.7

    37.5

    59. 1

    10.6

    802.4

    407.1

    503.0

    90.1

    77.7

    135.3

    57.8

    19.4

    53.9

    Fuente: INE, censo 2002.

  • CHILE: Nace partido Mapuche, crece batalla legislativa

    26 July 2007 Hits: 2

    El año 2006 fue testigo de la aparición de Wallmapuwen, un partido polí­tico indí­gena que intenta obtener el reconocimiento de Wallmapu, el territorio Mapuche a ambos lados de los Andes, como una nación con derecho a la autodeterminación. Además, las organizaciones que representan a los Mapuche y otros pueblos indí­genas presionan al gobierno de Bachelet para que abandone sus planes de enmendar la constitución introduciendo los derechos indí­genas, y que en cambio acelere la ratificación de la Convención 169 de la OIT, que obliga a los firmantes a proteger esos derechos.

    Hubo intentos previos para establecer partidos indí­genas en Chile. En los años '30, miembros Mapuche de la Sociedad Caupolicán lanzaron la idea, pero no llegaron a implementarla. En 1971, el Partido Mapuche de Chile (Pamachi), que nunca echó raí­ces. En 1989, el multiétnico Partido de la Tierra y la Identidad (PTI) fue creado para representar a los pueblos Mapuche, Aymara y Rapa Nui. Pero tuvo igual destino, aunque varios de sus promotores -más tarde asociados con la gobernante Concertación- surgieron para convertirse en funcionarios de alto rango de la Corporación Nacional de Desarrollo Indí­gena (Conadi); la agencia del gobierno para el desarrollo indí­gena.

    En 2005, Aucan Huilcamán, lí­der del Consejo de Todas las Tierras (CTT), la más publicitada de las organizaciones Mapuche militantes, buscó registrarse como candidato presidencial, pero fracasó porque no pudo hacer certificar más que una pequeña proporción de las firmas que recolectó respaldando su candidatura. Desde el inicio, Huilcamán habí­a admitido que su candidatura sólo serí­a simbólica. Sólo un Mapuche, Guillermo Tripailaf Manquelafquen, compitió, sin éxito, por una banca en el senado en una lista del Partido Comunista. Otros seis buscaron bancas en la cámara baja, bajo listas de la Concertación y la izquierdista alianza Juntos Podemos Más, pero perdieron. Sólo a nivel municipal los candidatos Mapuche lograron cierto éxito. Ganaron 17 alcaldí­as (de las 345 del paí­s).

    De acuerdo con el censo de 2002, los indí­genas en Chile llegan a poco menos de 700.000, sin llegar a 5% de la población (los Mapuche suman 87% de ese total). Otras estimaciones ubica la población indí­gena en alrededor de 1m. Los Mapuche están concentrados principalmente al sur del rí­o Bí­o-Bí­o, donde llegan a cerca del 25% de la población total.

    Wallmapuwen

    El nuevo partido, liderado por un grupo de intelectuales Mapuche, incluidos Gustavo Quilaqueo, Claudio Curihuentro, Pedro Marimán, Ví­ctor Naguil, Nilda Trafipan y Anita Millaquen, insisten en subrayar que el proyecto es la búsqueda de autonomí­a como nación independiente. Wallmapuwen significa "compatriotas del Wallmapu", la tierra de los Mapuche. Intentará competir en las elecciones, comenzando a nivel municipal. En una primera fase, que predicen que durará unos años, harán campaña por un estatuto autonómico en Ngulumapu, territorio Mapuche (chileno) en el oeste, que incluye la actual Región IX (Araucaní­a), donde un 23,5% de la población es Mapuche, y algunas porciones adyacentes de la Región X (Los Lagos) y la Región VIII (Bí­o-Bí­o).

    Además, su objetivo es la "restitución" de Puelmapu, el territorio Mapuche en el este, que está dentro de Argentina. Ese, en realidad, es un territorio conquistado por los Mapuche a otros pueblos, principalmente los Puelche y Pehuenche, que quedaron subsumidos bajo una identidad Mapuche más amplia luego del fin de las guerras indias de Argentina y Chile a principios del siglo 20. Huilcamán, lí­der del CTT se pronuncia con fuerza contra el nuevo partido, con ataques personales sobre la honradez de sus promotores, en particular Marimán, un historiador del Centro de Estudios y Documentación Mapuche Liwen.

    Las propuestas de Bachelet

    En enero de 2006, la Presidenta Michelle Bachelet prometió a los lí­deres de las organizaciones indí­genas que acelerarí­a los pasos para incorporar la protección de los derechos indí­genas en la constitución, incluido el reconocimiento de los pueblos indí­genas, y asegurándoles que serí­an consultados sobre asuntos que les afectaran. Cuando ella avanzó para cumplir la promesa, anunciando tratamiento de urgencia para un número de reformas constitucionales, las organizaciones indí­genas principales se opusieron con fuerza, arguyendo que no habí­an sido consultados sobre los textos de las enmiendas propuestas, y que, en realidad, conspiraban en contra de los deseos de los indios para que se les otorgue el status de un pueblo colectivo. Casi unánimemente, exigieron que ella retirara sus propuestas y que en cambio ponga todos sus esfuerzos para poder asegurar la ratificación de la Convención 169 de la OIT. 

    Esa convención ya ha sido aprobada en la cámara baja del congreso, y la corte constitucional ha dictaminado que no choca con la constitución de Chile. Lo que faltaba era la ratificación por el senado, donde luego de las últimas elecciones, a la gobernante Concertación le faltan sólo dos votos para la mayorí­a requerida. Bachelet retiró su requerimiento de tratamiento de urgencia de sus propuestas. En abril de 2007 produjo una serie de propuestas de polí­ticas en relación a las comunidades indí­genas. Incluyen legislación, en consulta con las organizaciones indí­genas, para establecer "nuevos mecanismos para la participación autónoma y representativa de los pueblos indí­genas en la sociedad y el estado" y una enmienda constitucional "reconociendo el carácter multicultural de la nación chilena, la existencia de los pueblos originarios y el ejercicio de sus derechos". También el tratamiento de urgencia para la ratificación de la Convención 169; un proyecto de ley estableciendo la jurisdicción costera de los pueblos originarios, y una enmienda constitucional creando los territorios especiales de la Isla de Pascua (Rapa Nui) y Juan Fernández.

    Eso también provocó una ronda de crí­ticas a Bachelet de los lí­deres indí­genas, que parecí­an decididos a asegurar la ratificación de la Convención 169 -que, más allá de la retórica, en realidad promete muy poco más que el compromiso del gobierno de otorgar a los pueblos indí­genas, al menos igual tratamiento que los otros ciudadanos, más el respeto por sus tierras, sus culturas y sus costumbres tradicionales donde no choquen con los derechos constitucionales existentes. La impresión que la Convención 169 prevé el establecimiento del autogobierno indí­gena no se desprende de su texto, pero es poco probable que eso impida que sea invocado con ese propósito.

    Pueblos indí­genas de Chile
    Miembros (en 000) y hábitat principal

    Pueblos 000 miembros Region
    Mapuche

    Aymara

    Atacameño

    Quechua

    Rapa-nui

    Colla

    Kawaskar

    Yagán

    Total

    604.3

    48.5

    21.0

    6.2

    4.6

    3.2

    2.6

    1.7

    692.2

    Centre-south

    Far north

    Far north

    Far north

    Easter island

    Far north

    Far south

    Far south

    -

    Fuente: INE, censo 2002. Otras estimaciones ubican el total de la población indí­gena cercano a 1m

  • MEXICO: Oaxaca, terreno de prueba para derechos indí­genas

    26 July 2007 Hits: 1

    El levantamiento de cinco meses en el sureño estado de Oaxaca no se mostró como de naturaleza indí­gena: comenzó con una huelga de maestros y luego engendró una coalición de grupos sociales y polí­ticos que montaron lo que sólo puede describirse como una insurrección. Oaxaca cobija la mayor concentración de grupos étnicos en México, y al menos un tercio de su población es indí­gena. Además, 73% de las municipalidades del estado están gobernadas según "usos y costumbres" indí­genas -un estado de cosas que puede hacer más para determinar la cuestión de los derechos indí­genas que el modelo Zapatista de "municipalidades autónomas" en pequeña escala.

    La población indí­gena de Oaxaca difí­cilmente sea homogénea: está dividida en 16 grupos etno-lingüisticos (29% del total nacional). El estado también es único en que tiene 570 municipalidades, poco menos de 25% del total nacional, para una población de 3,5m. En 1990, las autoridades del estado pusieron en marcha una serie de reformas que han sido retratadas por algunos como de vanguardia, en términos de avanzar hacia un mayor respeto por los derechos indí­genas. El primer paso, ese año, fue enmendar el Artí­culo 16 de la constitución estatal, reconociendo la naturaleza pluricultural del estado y agregar al Artí­culo 25 una provisión reconociendo "las tradiciones y prácticas democráticas de las comunidades indí­genas en la elección de sus autoridades municipales".

    Cinco años más tarde la legislatura estatal enmendó el código electoral para consagrar el total respeto por la selección de autoridades municipales de acuerdo a los "usos y costumbres" tradicionales. Más enmiendas en 1997 y 1998 dieron forma final a un sistema en el cual 418 de las 570 municipalidades del estado optaron por gobernarse a sí­ mismas de acuerdo con sus "usos y costumbres". Lo que eso significa, en breve, es que las autoridades municipales no son electas por votación, sino nominadas por consenso: servir en un puesto público es un deber, y no es pagado. En verdad, en algunos casos conlleva la obligación de cubrir algunos gastos con dinero del propio bolsillo del funcionario.

    Detrás del brillo progresista puesto en esas reformas habí­a cierta realidad polí­tica diferente. Por décadas, la única presencia polí­tica en el rural Oaxaca fue la del antiguo gobernante Partido Revolucionario Institucional (PRI). Fue sólo después que los partidos de oposición comenzaron a crecer ahí­ a fin de los '80 y principio de los '90 que esas reformas legales se introdujeron. Muchos analistas vieron en eso una movida para excluir a los partidos de oposición de las municipalidades, que, en todo caso, ya estaban gobernadas de acuerdo a los usos y costumbres, pues el PRI seguí­a ejerciendo su influencia sobre las autoridades municipales indí­genas a través de la coerción y el soborno. Además, hubo crecientes crí­ticas del hecho que, en muchos casos, los "usos y costumbres" locales eran de tipo excluyente y negaba a algunas categorí­as de personas los derechos que tení­an garantizados como ciudadanos mexicanos.

    Inicialmente, el gobernante PRI pudo apuntarse una aguda reducción en el número de disputas pos-electorales como prueba que el sistema funcionaba. Sin embargo, eso no duró. En 2001, la elección produjo disputas en 122 de las 418 municipalidades con "usos y costumbres". En 2004 hubo disputas en 66 de ellas. En varios casos, llevaron a la intervención del gobierno estatal. Educa, una ONG educacional, ha informado sobre otra tendencia: que muchas municipalidades de "usos y costumbres" habí­an sido infiltradas por partidos polí­ticos.

    Los indí­genas de Oaxaca no estuvieron ausentes en el levantamiento de 2006. Muchos de los maestros que provocaron el evento son indí­genas ellos mismos, y actuaron como cintas transportadoras de quejas y demandas de las comunidades donde enseñan. Los activistas indí­genas también estuvieron presentes en la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), que convirtió la protesta en insurrección. Cuando, frente a la intervención federal que aplastarí­a el levantamiento, la APPO celebró un congreso (en realidad, una serie de "mesas" de discusión), los representantes de las comunidades indí­genas llegaban a cerca de 40% de los participantes.

    Un cronista del levantamiento de Oaxaca, Diego Enrique Osorno, advirtió, en el aniversario del comienzo del levantamiento, que la tensión no se habí­a disipado y podrí­a ser usada por grupos guerrilleros para provocar un levantamiento armado. Dijo que tres grupos de guerrilla estuvieron marginalmente involucrados en el levantamiento: el Partido Democrático Popular Revolucionario-Ejército Popular Revolucionario (PDPR-EPR), Tendencia Democrática Revolucionaria-Ejército del Pueblo (TDR-EP) y Fuerzas Armadas Revolucionarias del Pueblo (FARP). Cuya participación más ostensible, como informó Osorno entonces, fue una serie de apelaciones dirigidos directamente a la rama local del SNTE, el sindicato de maestros. Osorno ha señalado que la simpatí­a por los grupos de guerrilla ha sido fuerte desde hace tiempo entre los maestros, en particular los que están en áreas rurales, donde son testigos de primera mano de la situación en la cual viven las comunidades campesinas e indí­genas.

    Oaxaca forma parte del triángulo de extrema pobreza de México, junto con Chiapas (escenario del levantamiento Zapatista) y Guerrero: 29,5% de sus municipalidades han sido clasificadas como en estado de alta marginalidad; 46,5% en estado de muy alta marginalidad. De las 100 municipalidades de México con la más alta tasa de desnutrición, 45 están en las áreas indí­genas de Oaxaca.

    Grupos etno-lingüí­sticos de México y marginalidad
    Grupos de 50.000 o más

    Grupos ethno-linguistic Miembros (000) % que vive en las 200 municipalidades
    más marginadas
    Náhuatl

    Mixteca2

    Zapoteca2

    Otomí­

    Totonaca

    Tzotzil2

    Tzeltal2

    Mazateca2

    Chol2

    Chinanteca2

    Mixe2

    Tlapaneca2

    Tarahumara

    Zoque

    Popoluca

    Chatino

    Amuzgo

    Tojolabal2

    Total indigenous10,

    Total population

    2,446.0

    726.6

    777.3

    646.9

    411.3

    407.0

    384.1

    305.8

    221.0

    201.2

    168.9

    140.2

    121.8

    86.6

    62.3

    60.0

    57.7

    54.5

    220.9

    97,483.7

    13.9

    28.6

    10.3

    5.8

    28.4

    42.3

    39.2

    38.0

    32.5

    8.7

    13.9

    74.3

    58.8

    28.8

    39.1

    45.8

    42.8

    2.8

    17.0

    2.4

    Fuente: CONAPO, 2002

  • PAISES ANDINOS: Intento por configurar polí­ticas regionales

    26 July 2007 Hits: 1

    Once organizaciones de seis paí­ses se reunieron en Cuzco, Perú, en julio de 2006 para lanzar la Coordinadora Andina de Organizaciones Indí­genas, que aspiraba representar a los pueblos indí­genas de toda la región andina. Ellas establecieron una agenda que convoca a que todos los paí­ses de la región sean "re-fundados como estados plurinacionales" en los cuales los territorios de los pueblos indí­genas son intocables y gobernados de acuerdo a las tradiciones indí­genas. Aunque algunas de las organizaciones participantes han jugado importantes roles polí­ticos en sus paí­ses, ninguna de ellas es un partido polí­tico.

    Fue una reunión inusual. Estaban representados Argentina, Bolivia, Chile, Ecuador, Colombia y Perú -pero no Venezuela, pese al hecho que la reunión emitió una declaración de "solidaridad con el proceso social y progresista de los gobiernos de Venezuela, Cuba y Bolivia". De las 11 organizaciones fundadoras, sólo seis eran explí­citamente indí­genas. Además, en su documento final, ellos se declaran representantes de 16 llamados pueblos indí­genas andinos -bastante menos de los que varios de los participantes usualmente afirman representar.

    En la lista estaban los Quechua, el mayor grupo indí­gena en Bolivia y Perú, y también presente en Argentina y Chile; los Kichwa, el más grande grupo en Ecuador; los Aymara, el segundo mayor en Bolivia y Perú, y presente también en Chile; y los Mapuche, el mayor grupo en Chile, también presente en Argentina. El único grupo colombiano mencionado fue el pueblo Guambiano, que está en octavo lugar, por su tamaño. Ausentes en la lista estaban los pueblos amazónicos de Bolivia, Perú y Ecuador (aunque en el último, los Kichwa del Amazonas es el tercer más grande grupo). Por otro lado, estaban incluidos un número de grupos menores de Bolivia (Chuwi, Larecaja, Kallawaya, K'ana, Killaka, Uru), Ecuador (Cayambi, Sarapuro) y un subgrupo Mapuche (los Lafquenche) a ambos lados de la frontera de Chile y Argentina.

    Tres de las organizaciones fundadoras, aunque predominantemente indí­genas, no se identificaban explí­citamente como tales. Ellas son: la Confederación Sindical Unica de Trabajadores y Campesinos de Bolivia (CSUTCB); la Confederación Nacional Agraria (CNA), del Perú, y la Confederación Campesina del Perú (CPP), que provienen de la época cuando las comunidades indí­genas rurales de esos paí­ses se organizaron en términos de su identidad como "campesinos". La CSUTCB -actualmente dividida- es, quizá, la organización que ha representado mejor a los pueblos indí­genas de Bolivia. La Confederación Nacional de Comunidades del Perú Afectadas por la Minerí­a (Conacami) es una organización militante que representa a las comunidades peruanas, predominantemente indí­genas, que se oponen a la penetración y ocupación de sus territorios por las compañí­as mineras.

    La Confederación de las Nacionalidades y Pueblos Kichwas del Ecuador (Ecuarunari) constituye el núcleo de la Confederación de Nacionalidades Indí­genas del Ecuador (Conaie): representa a los más grandes grupos indí­genas del paí­s y se ha convertido en el defensor de los amplios intereses indí­genas. El Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyo de Bolivia (Conamaq) es por lejos mucho más claro en su naturaleza polí­tica: busca el reconocimiento oficial para las formas indí­genas tradicionales de gobiernos locales.

    La agenda

    La Coordinadora declara que ha sido formada para poner fin a la práctica bajo la cual otros (el Banco Mundial, BID, la Comunidad Andina, CAN, gobiernos, ministerios y ONGs) pretendan "traducir" o "interpretar" las demandas de los pueblos indí­genas. En cambio, dicen, "Ahora nosotros los invitamos a ellos para debatir las propuestas de nuestros pueblos."

    Al tope de agenda indí­gena andina propuesta por la Coordinadora, está la declaración que los territorios de los pueblos indí­genas son "intangibles" -en verdad, que ellos deben ser "reconstituidos", junto con las instituciones de los pueblos indí­genas. Eso está acompañado con la exigencia de prohibir la privatización o "mercantilización" del agua "y la Madre Tierra", y la expulsión de las compañí­as transnacionales de los territorios indí­genas.

    La agenda también incluye la demanda que todos los gobiernos andinos deben firmar, ratificar e implementar la Convención 169 de la OIT (sobre los derechos de los pueblos indí­genas); que la autonomí­a y el autogobierno de los pueblos indí­genas sean respetados, como también sus derechos colectivos a la cultura, identidad, salud y educación, más el derecho a ser consultados sobre cualquier polí­tica o proyecto relacionados con los recursos naturales, y de vetarlos.

    La Coordinadora propone que esos derechos reciban status constitucional, a través de asambleas constituyentes en las que deben incluirse a representantes de los ayllus, markas y comunidades "no ví­a partidos o elecciones tradicionales". En el mismo sentido, la agenda pide la "participación polí­tica en los procesos nacionales, basados en el trabajo de las comunidades, para que ellas puedan guiarlos y tomar las decisiones." Para el futuro, la agenda prevé la creación de la "confederación de las nacionalidades y pueblos indí­genas del Tawantinsuyo y del Abya Yala". Tawantinsuyo es el nombre que los Incas daban a su imperio; Abya Yala es como el pueblo Kuna de Panamá y Colombia de estos dí­as, llamaba a su tierra antes de la llegada de los españoles -y, por extensión a América Latina indí­gena.

    Coordinadora Andina de Organizaciones Indí­genas
    Miembros fundadores

    Argentina             Organización Nacional de Pueblos Indí­genas de Argentina (ONPIA)

    Bolivia                  Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyo de Bolivia (Conamaq)
                                  Confederación Sindical Única de Trabajadores y Campesinos de Bolivia (CSUTCB)
                                  Federación Nacional de Mujeres Bartolina Sisa del Qullasuyu

    Chile                     Coordinación de Identidades Territoriales Mapuche (CITEM)
                                  Consejo Nacional Aymara de Chile (CNAC)

    Ecuador                Confederación de las Nacionalidades y Pueblos Kichwas del Ecuador (Ecuarunari)

    Colombia              Organización Nacional Indí­gena de Colombia (ONIC)

    Peru                      Confederación Campesina del Perú (CCP)
                                  Confederación Nacional Agraria (CNA)
                                  Confederación Nacional de Comunidades del Perú Afectadas por la Minerí­a (Conacami)