Informe Especial - Septiembre de 2007 (ISSN# 1741-7309)

EL ESCENARIO 'POST-NEOLIBERAL (II)

Neoliberalismo en América Latina 11 September 2007 Modified: 11 September 2007 4 views

Hubo abundancia de crí­ticas y oposición al neoliberalismo por algún tiempo y, en términos de discurso polí­tico eso ganó influencia en años recientes. Pero hasta ahora, no dio como resultado el abandono de todo el paquete neoliberal. Pero, ¿eso ha engendrado una exhaustiva alternativa que podrí­a hallar interesados?

La iniciativa de Hugo Chávez , Alba, dice en su nombre que es una "alternativa" -inicialmente al ALCA, más tarde al neoliberalismo en su conjunto. Chávez , y todos los que se le unieron en Alba, son presentados por EU como "populistas radicales" o una inaceptable especie de gobiernos latinoamericanos izquierdistas, en contraposición de gobernantes de izquierda aceptables, como Lula da Silva de Brasil, o Michelle Bachelet de Chile, que llegaron al poder desafiando al menos algunos de los defectos del paquete neoliberal original.

Juntos, han sido presentados ampliamente como representando un "giro a la izquierda" regional. El escritor polí­tico Takis Fotopoulos dice que mucho de lo que ha sido visto como un giro a la izquierda en América Latina es un "tardí­o auge de regí­menes social-liberales en el poder, que pasan por regí­menes de 'izquierda' y que capitalizan la consternación popular sobre la globalización capitalista neoliberal." La extrema izquierda los culpa de no cumplir sus programas. Las crí­ticas sirven para calibrar hasta dónde son vistos representando una alternativa al neoliberalismo. El académico marxista James Petras enumera sus principales falencias como sigue:

++ Ninguna aplica polí­ticas redistributivas.

++ Muchos han aplicado polí­ticas presupuestarias regresivas, subsidiando a las grandes empresas y reduciendo el gasto en polí­ticas sociales.

++ Se han aplicado programas de austeridad clasista-selectiva que perjudican a los receptores de salarios mí­nimos y empleados públicos de bajos salarios en la salud y la educación.

++ Las privatizaciones -legales e ilegales- se han extendido y profundizado, incluso los sectores lucrativos de propiedad pública de minerí­a y energí­a.

++ Los inversionistas han recibido acceso privilegiado a los mercados locales, mano de obra barata y han privatizado empresas y bancos.

Petras no deja de lado a Venezuela y Bolivia que, él dice, "no han abolido gran parte de los elementos esenciales de la producción capitalista, como ganancias privadas, propiedad extranjera, repatriación de ganancias, acceso al mercado o la provisión de gas, energí­a u otros bienes primarios, tampoco declararon ilegales las futuras inversiones extranjeras." En su opinión, compartida por muchos que están cerca del centro del espectro polí­tico, lo que Venezuela y Bolivia están haciendo es modernizar y actualizar a los estándares mundiales actuales las relaciones entre estados productores de petróleo y las compañí­as de petróleo y gas. Y agrega: "Esas regulaciones y reformas propuestas pueden incrementar las reservas y la influencia del estado pero ninguno […] incluye una transformación revolucionaria de la propiedad o las relaciones sociales de producción."

El "modelo" venezolano
El ex presidente de Pdvsa (2002-04) Alí­ Rodrí­guez Araque dijo que la industria petrolera de Venezuela se basa "en tres pilares: capital estatal, capital nacional privado y capital internacional privado." El "socialismo del siglo 21" de Chávez fue definido con base en un endógeno desarrollo, dirigido al bienestar colectivo, con justa distribución de la riqueza y el ingreso; la creación y consolidación de una estructura productiva nacional diversificada, eficiente y autosuficiente, mayor independencia de los centros metropolitanos; y democracia participativa. Los instrumentos para los aspectos sociales son salud y educación subsidiadas, y masiva alfabetización, financiados con los ingresos petroleros de Venezuela.

Dos rasgos del manejo económico de Chávez se destacan; elevó el crecimiento de la economí­a no-petrolera, y ha fomentado el crecimiento de su sector privado, incrementando su contribución al PBI a un nivel considerablemente más alto que cuando Chávez llegó al poder en 1999.

El programa "Bolivariano" de Chávez , mientras buscaba el desarrollo endógeno en el paí­s, ha tenido una gran dimensión internacional, basada principalmente en lo que Chávez llama "cooperación e integración energética", y sus crí­ticos llaman "petro-diplomacia". Como dijimos antes, eso incluye la provisión de combustible a un número de paí­ses bajo términos preferenciales.

También incluye esquemas de mayor importancia geopolí­tica, como el compromiso de construir refinerí­as petroleras en Nicaragua y Ecuador. La primera ha torpedeado efectivamente una iniciativa mexicana para una refinerí­a centroamericana, pues la planta planeada para Nicaragua tendrá suficiente capacidad para exportar a sus vecinos. Las refinerí­as en Nicaragua y Ecuador estarán localizadas en la costa del Pací­fico, como parte del objetivo a mediano plazo de Venezuela de reorientar gran parte de su petróleo hacia China.

También parte de su esfuerzo hacia el Pací­fico es el ducto de propósito dual Colombia-Venezuela (siendo su segundo propósito "comprometer" a Colombia en una relación que reducirá el riesgo que Colombia sea usada por EU para una intervención en Venezuela).

De importancia similar era el esquema del Gasoducto del Sur que tendrí­a la mitad de la extensión de Sudamérica, desde Venezuela, a través de Brasil hasta Argentina, Paraguay y Uruguay. Ese particular esquema parece haber zozobrado por la renuencia de Brasil de ser dependiente del suministro venezolano, después del tropiezo de la nacionalización de Bolivia apoyada por Venezuela. Caracas ha respondido planteando un esquema para evitar a Brasil y embarcar gas natural licuado a Argentina, y uniéndose con Buenos Aires en un plan para iniciar la "industrialización" de los hidrocarburos de Bolivia.

Esas empresas internacionales, más allá de su rol de diplomacia blanda para proyectar la influencia venezolana, tienen más que ver con el nacionalismo y las aspiraciones de liderazgo regional que con alternativas al neoliberalismo, y menos al capitalismo, del tipo que la extrema izquierda desea.

Argentina, que en la práctica aplica polí­ticas mucho menos dañinas al paquete "neoliberal" cuando confrontó el desafí­o de salir de una de sus peores crisis económicas, no ha indicado cuáles de esos medios mantendrá como parte de su arsenal de polí­tica económica permanente, tampoco ha producido nada que se parezca a un plan que encarne una alternativa al menú neoliberal. Se debe señalar que Argentina es el único gran paí­s latinoamericano que está cerca de Venezuela, pero no se ha unido a Alba ni ha adoptado el completo discurso "Bolivariano".