Si el movimiento hacia la reforma de pensiones fue una victoria, fue una muy cara. La última votación ganada por el gobierno, gracias al apoyo dado por los opositores Partido da Frente Liberal (PFL) y Partido da Social Democracia Brasileira (PSDB), fue tomada en comisión, el mismo día del discurso de Lula, y que costó más concesiones sobre la propuesta original -la más significativa fue una menor reducción en el tope de la escala de pensiones (30% en vez de 50%). Hubo cierto consuelo al obtener una seguridad formal del PFL y del PSDB, que no habría más exigencias sobre cambios. El proyecto de reforma ahora pasa al senado, donde debe vencer en dos votaciones antes de volver a la cámara baja para su aprobación final. Algo que podría llamarse victoria no fue mencionado por Lula: la que parece avecinarse sobre los empleados públicos en huelga. Al superar sus primeros obstáculos el proyecto de reforma, y cumplirse algunas de las exigencias de los huelguistas, la gente ha comenzado a considerar si sería prudente sacrificar más pagos con motivo de las exigencias que restan y que probablemente no se logren obtener. Para el fin de semana, la participación en la huelga caía a 60%. También ésta fue una confrontación cara: la paralización en las aduanas se calcula que frenó la exportación de maquinarias y equipos por un valor de US$2,7bn. Cabe señalar que no todos los organizadores de la huelga están por abandonar ya. Gilberto Cordeiro Gomes, secretario general de la confederación de empleados públicos federales, Condsef, admitió con renuencia que la huelga perdía fuerza. Por otro lado, José Domingo Godoi Filho, líder de los profesores universitarios, y director de la confederación de sindicatos de empleados públicos, ve alguna esperanza en las sucesivas concesiones hechas por el gobierno. 'Esa ausencia de coherencia', dice, 'fortalece nuestra confianza que aún podemos lograr nuestros objetivos.' Afirmó que mientras algunos huelguistas volvieron al trabajo, otros -como los inspectores de aduanas- no muestran signos de vacilación. MST: los desalojos fracasarán
Lula no pudo persuadir al MST para que retroceda. Al contrario, la respuesta fue lanzar más discursos incitando a la lucha, por los líderes del movimiento. Valmir Ulisses Sebastião, activo en São Paulo, dice que la campaña para dispersar los campamentos que el MST mantiene en el área de Pontal do Parapanema [IL-03-29] fracasará: si son desalojados, dice, los campesinos no tendrán otra opción más que 'invadir' las fazendas en el área (ellos aguardan en los campamentos que el gobierno les distribuya tierras). El ministro de justicia del estado, Alexandre de Moraes, dirige la campaña de desalojo, basado en el argumento que existe peligros para la salud en los campamentos, y la ausencia de servicios escolares para los niños. El ya ha obtenido órdenes judiciales para cerrar dos campamentos, donde están 300 familias -de las 3.900 que el MST afirma haber concentrado en el área. El MST está apelando contra las órdenes.
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