Como ya se ha hecho costumbre en años pasados, el Presidente Evo
Morales celebró el 1 de mayo con más nacionalizaciones: en esta ocasión están
relacionadas con el sector de la electricidad. Sin embargo, a diferencia de
otras celebraciones del día internacional del trabajo, él no participó en las
actividades organizadas por la más importante organización sindical de Bolivia,
la Central Obrera Boliviana (COB). Su ausencia fue simbólica de la reciente
ruptura con el sector sindical -hasta ahora un aliado clave- sobre incrementos
salariales. La ruptura de la COB con Morales expone divisiones dentro del propio
sector, y también muestra cómo, siguiendo a la emergencia del Movimiento Sin
Miedo (MSM) como la principal oposición al gobernante Movimiento al Socialismo
(MAS) en las elecciones regionales de abril, el desafío a Morales ahora no
proviene de la Derecha sino de una desencantada Izquierda
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