Uno de los argumentos más poderosos usados por el Presidente de Chile,
Sebastián Piñera, durante su campaña electoral del año pasado fue que la
Concertación se había quedado sin gasolina, socavada por una serie de escándalos
de corrupción y atrapada en una lucha interna. El prometió renovar la añeja
política de gobierno y arrancar de raíz la corrupción por medio de una mayor
eficiencia y transparencia. Apenas luego de un año de asumir el poder, la Unión
Demócrata Independiente (UDI), el socio mayor en su gobernante Coalición por el
Cambio, sido empañada por escándalos, causando fricciones con su levemente menor
socio, Renovación Nacional (RN). La ministra de la vivienda y desarrollo urbano,
Magdalena Matte, renunció la semana pasada por irregularidades, provocando que
Piñera convoque a una reunión de gabinete para tratar de recuperar el impulso
ante su discurso sobre el estado de la nación el 21 de mayo.
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