Ha sido otra semana complicada en Brasília, en medio de nuevos escándalos de corrupción ministeriales, afectando esta vez a los ministerios de agricultura y turismo. La Presidenta Dilma Rousseff está teniendo que concentrar todas sus energías diarias en el manejo de crisis (cuando está claro que ella más bien tendría que estar diseñando políticas para defender a Brasil de la crisis económica global en ciernes). La gobernabilidad en el congreso está ahora en riesgo, y con el humor del público que comienza a alejarse del nuevo gobierno Rousseff, éste ha alcanzado un crítico punto bajo en su primer año.End of preview - This article contains approximately 1160 words.
Subscribers: Log in now to read the full article
Not a Subscriber?
Choose from one of the following options