“Satisfecho.” Esa fue la sucinta respuesta del gobernador de Chocó, Luis Gilberto Murillo, después de que el Presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, visitó la departamento costero del noroeste esta semana. Santos prometió más inversión social y una presencia militar más fuerte para combatir el influjo de guerrillas y neo-paramilitares. La semana anterior, después de que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) declararon la cuarta ‘huelga armada’ en el departamento en los últimos 10 meses, Murillo había denunciado el “abandono del Estado”. A principios de este año el grupo neo-paramilitar Urabeños impuso su propia ‘huelga armada’. Santos desplegó su ‘plan de choque’ para Chocó después de visitarlo con todo su gabinete. Esta fue una clara declaración de intenciones que lejos de abandonar al departamento, el Estado lo estaba colocando en el centro de la política del gobierno.
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