“Un nuevo comienzo”. Así fue como el Presidente de Surinam, Desi Bouterse, describió la reciente aprobación de una enmienda a la ley de amnistía de 1992 que efectivamente le permite escapar de las investigaciones por supuestas violaciones de los derechos humanos cometidas bajo su régimen militar (1980-1991). La insistencia de Bouterse, que asumió el poder en agosto del 2010, de que la nueva ley tenía la intención de “sanar a toda la nación, no solamente a una parte de ella” no ha logrado convencer a los grupos de la sociedad civil local, las organizaciones líderes de derechos humanos o a los ex gobernantes coloniales de Surinam, Holanda, todos los cuales lo calificaron como un cínico argumento para imponer la impunidad.
End of preview - This article contains approximately 454 words.
Subscribers: Log in now to read the full article
Not a Subscriber?
Choose from one of the following options