Hace justamente dos meses que el gobierno colombiano, los ciudadanos comunes, los grupos de defensa de los derechos humanos internos e internacionales, y la más amplia comunidad internacional celebraban el anuncio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) que ya no secuestrarían a civiles como un medio para financiar sus actividades [IL-12-09]. Sin embargo, el gobierno pidió cautela cuando numerosos comentaristas locales comenzaron a especular acerca de la posibilidad de que esta decisión podría conducir a conversaciones de paz. Ahora, esa cautela ha probado estar bien fundamentada. Las Farc se han echado atrás sobre su anuncio y ha retornado a las viejas prácticas, secuestrando a un periodista extranjero, calificándolo de prisionero de guerra y condicionando su liberación a un intercambio con un miembro de las Farc capturado en Venezuela en abril del 2011 [IL-11-17].End of preview - This article contains approximately 811 words.
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