Las expectativas creadas por la sorprendente propuesta de legalización de las drogas del Presidente Otto Pérez Molina, sugerían que el nuevo líder de la derecha podría adoptar un enfoque más matizado sobre la seguridad que su enfoque de mano dura (represivo) con la delincuencia, pero por el contrario, esas expectativas se están disipando con rapidez. A principios de este mes, él decretó 30 días de estado de sitio en una municipalidad en el noroeste de Guatemala, en respuesta al estallido de violencia. Mientras que la medida no fue una sorpresa considerando la plataforma de mano dura con que fue electo, la medida –que fue invocada dos veces por su predecesor de centro-izquierda Álvaro Colom (2008-2012) durante el curso de todo su mandato– unida con la sospecha en relación a los motivos de Pérez Molina, ha hecho sonar las campanas de alarma entre la sociedad civil.End of preview - This article contains approximately 1338 words.
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