Esta semana, la Presidenta Cristina Fernández decretó la intervención por un periodo de 60 días de la Compañía de Valores Sudamericana S.A. (CVS), la única compañía (o institución) capaz de imprimir el peso argentino. Oficialmente, la decisión fue tomada para que así el estado pueda reasumir la soberanía sobre la impresión de dinero; sin embargo, la oposición alega que la intervención es parte de una estrategia desarrollada con la intención de sacar al Vicepresidente Amado Boudou, y al jefe de la agencia fiscal (Afip), Ricardo Echegaray, del ojo de la tormenta de corrupción relacionada con la compra en el 2011 de la compañía (mejor conocida por su nombre previo, Ciccone Calcográfica), que se había declarado en bancarrota en diciembre del 2010.
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