El Presidente de EU, Barack Obama, colmó de elogios a Chile durante una visita de la Presidenta Michelle Bachelet a la Casa Blanca esta semana. Pero es digno de mencionar que mientras Obama saludaba a Chile como “un modelo de democracia en América latina […] respetuoso de las tradiciones democráticas” y explicaba cómo Bachelet “conoce tan bien como cualquiera cuán difícil fue traer la democracia”, en Chile la gobernante coalición Nueva Mayoría estaba ocupada forjando una alianza que podría finalmente desmantelar uno de los últimos vestigios de la dictadura del General Augusto Pinochet (1973-1990) –el sistema electoral binominal que Bachelet recientemente describió como “una espina en el corazón de nuestra democracia [que] perpetúa la exclusión”.End of preview - This article contains approximately 1135 words.
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