Keiko Fujimori está haciendo un concertado esfuerzo para convencer al
público votante que ella está cortada de una tela diferente a la de su padre, el
autoritario y ahora encarcelado, ex presidente Alberto Fujimori (1990-2000). Su
decisión de distanciarse a sí misma de su padre, se produjo después que una
encuesta de Ipsos Apoyo mostró que ella había fracasado en producir una
significativa diferencia para reducir la ventaja que su rival Ollanta Humala
estableció en la primera ronda del 10 de abril. Faltando poco más de un mes para
la segunda ronda, el 5 de junio, Humala disfruta de una ventaja de 42% a 36%.
Keiko ha agregado 12 puntos porcentuales a su resultado en la primera ronda;
Humala, 10 puntos porcentuales más. Humala también está tratando de despejar los
temores de los votantes, creando ambos candidatos un extraño espectáculo donde
cada uno de ellos busca venderse a sí mismos como la opción menos objetable en
vez de demostrar que es la opción más atractiva. En una palabra, no promocionan
lo que son, sino que tratan de convencer que no son lo que los votantes piensan
de ellos.End of preview - This article contains approximately 1319 words.
Subscribers: Log in now to read the full article
Not a Subscriber?
Choose from one of the following options