Irán ha montado un concertado y exitoso esfuerzo diplomático hacia
América Latina diseñado para que actúe de contrapeso a los intereses de EU y
compensar la presión que está afrontando sobre sus alegadas ambiciones de
desarrollo nuclear. El Presidente Mahmoud Ahmadinejad, una figura controversial
tanto en su propio país como en el exterior, ha recibido una bienvenida en
capitales desde La Paz hasta Caracas, que no podría estar seguro de encontrar en
otras partes. La promesa de inversión iraní ha ayudado a fortalecer sus
iniciativas políticas, aunque permanece aún una gran brecha entre el despliegue
promocional de su promesa de una amplia cooperación anti-imperialista y la
realidad de los fondos que quedaron sin gastar y los proyectos sin implementar.
El mayor desafío para Teherán es efectuar una coherente estrategia a largo plazo
hacia América Latina, que vaya más allá del oportunismo de sus recientes
contactos. La estrecha relación personal entre el Presidente de Venezuela, Hugo
Chávez , y Ahmadinejad ha hecho de Caracas la más importante escala para Irán.
Aunque es el gran juego diplomático de Brasil el que podría, en el largo
plazo, ofrecer a Teherán las mejores oportunidades para apalancar su influencia
política y económica.End of preview - This article contains approximately 647 words.
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