“Debemos renovarnos o morir”, dijo el Presidente Rafael Correa a través de Twitter la semana pasada. Correa no cree en cambios convencionales del gabinete. Ellos deben estar imbuidos con la épica barrida revolucionaria. Él dijo que los últimos cambios, la mayor parte de su gabinete, “radicalizaría” su revolución ciudadana. El dijo lo mismo acerca de su última reorganización ministerial sustancial en abril de 2010. El problema es que, con muy pocas excepciones, los últimos cambios simplemente mudó a ministros actuales a otros roles diferentes y luce como un ejercicio anual de limpieza de primavera. Hay cinco caras nuevas entre los 15 cambios en el gabinete; el resto han servido o sirven actualmente en el gobierno. El más interesante es el retorno de Fander Falconí, un miembro fundador de la gobernante Alianza País (AP) y canciller hasta la amarga escisión con Correa en enero de 2010, y la designación de una ex miembro de un grupo de guerrillas de izquierda. End of preview - This article contains approximately 1486 words.
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