El Presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, ha recibido su primer gran bochorno desde que asumió el poder en enero. La cumbre del 24 de marzo del Sistema de Integración Centroamericano (Sica) que él llamó para discutir su propuesta para legalizar/despenalizar las drogas (entre otras estrategias alternativas antinarcóticos) cayó de plano: solamente dos de sus pares centroamericanos –Laura Chinchilla, de Costa Rica; y Ricardo Martinelli, de Panamá– asistieron. Mientras que la no-asistencia de último momento de Mauricio Funes de El Salvador; Porfirio Lobo, de Honduras; y Daniel Ortega de Nicaragua, ilustra el divisionismo del tema; la insistencia de Pérez Molina de empujar hacia adelante con su propuesta, a pesar de la clara oposición de sus pares regionales antes de la cumbre (ampliamente atribuida a la presión de EU) ha prestado peso a la teoría de que él tenía otros motivos para hacer la propuesta.End of preview - This article contains approximately 994 words.
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