El Presidente Daniel Ortega recientemente ha enfrentado el descontento de ex y actuales miembros de su Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN). Aunque es improbable que el presidente pierda mucho sueño dado el férreo control que ejerce sobre el FSLN, cualquier sugerencia de disenso del que es uno de los más disciplinados partidos políticos en la región, es digno de mención: cualquier amenaza política al Presidente es probable que provenga desde dentro, más que de la ineficaz oposición, que permanece en desorden.End of preview - This article contains approximately 1206 words.
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