En momentos en que la legitimidad de la nueva administración del Presidente Daniel Ortega continúa planteando dudas, su empuje por energía ecológica permanece como una de las pocas políticas que recibe aplausos en el país e internacionalmente. Un reciente informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) sobre 26 países en América Latina y el Caribe ubica a Nicaragua en segundo lugar sólo detrás de Brasil en lo que respecta a la producción de energía ecológica. Esto sirve una vez más para destacar cómo bajo Ortega, cuyo gobierno previo (2007-2010) hizo de esta cuestión una prioridad, Nicaragua está en camino de transformarse de la nación más dependiente del petróleo en Centroamérica, a desafiar las credenciales verdes de Costa Rica, que actualmente produce más del 90% de la energía de recursos renovables.
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