Quizá no era precisamente lo que el Presidente Fernando Lugo tenía en mente cuando, durante todos estos años, pedía una mayor participación democrática en Paraguay, pero probablemente fue más efectiva. Después de tres días de protestas en larga escala frente al congreso y en toda la nación, el congreso se echó atrás sobre una controversial iniciativa para ampliar la nómina de pagos del estado y dio el primer paso tentativo hacia una largamente esperada reorganización de la corte suprema (CSJ). Lugo ha abogado por largo tiempo por, pero no ha podido producir, una reforma judicial. Sin embargo no pudo celebrarlo por mucho tiempo antes de que un escándalo que lo ha perseguido durante todo su mandato, de nuevo saltó al primer lugar: la paternidad –sobre un hijo más.
End of preview - This article contains approximately 517 words.
Subscribers: Log in now to read the full article
Not a Subscriber?
Choose from one of the following options