Hay dos grandes obstáculos políticos para la Presidenta Dilma Rousseff y el gobernante Partido dos Trabalhadores (PT) antes de las elecciones municipales de octubre. Uno es el inoportunamente programado juicio de la corte suprema para examinar el
mensalão, el masivo esquema de sobornos en el congreso que se remontan al año 2005 y que casi provoca la caída del primer presidente de Brasil perteneciente al PT, Lula da Silva (2003-2010). Tres ex ministros de Lula, encabezados por el ex ministro de la presidencia y barón del PT, José Dirceu, junto con varios miembros del directorio del PT incluyendo al ex tesorero del PT, José Eduardo Cavalcanti ‘Duda’ de Mendoça, están entre aquellos bajo escrutinio. Este es un factor que la micro-gerente Rousseff simplemente no puede controlar. El juicio se inicia el 2 de agosto y la corte deberá emitir su veredicto a mediados de septiembre, justo semanas antes de las municipales. El otro obstáculo son las huelgas del sector público, con unos 350.000 trabajadores del sector público aún en los piquetes de huelga a principios de agosto.
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