El esgrimista venezolano, Rubén Limardo, ganó la primera medalla de oro del país en cualquier disciplina en los Juegos Olímpicos en Londres, la semana pasada y solamente su segunda medalla obtenida desde la medalla de oro en boxeo en los Juegos de 1968 en Ciudad México. Un signo, por si se necesitara alguno, de la polarización política en Venezuela, fue la manera en que el gobierno buscó reclamar a Limardo como un hijo patriota de la Revolución Bolivariana, y como la oposición acusó al gobierno de haberlo abandonado –recortándole los fundos– como al resto de la nación mientras persigue ciegamente un fallido proyecto político. Con las elecciones presidenciales de Octubre en el horizonte, no fue ninguna sorpresa que ambos bandos estuviesen dispuestos a apropiarse del factor de sentirse bien generado por el triunfo de Limardo.
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