La embajada de EU saludó recientemente “el progreso de las tres ramas del gobierno guatemalteco en la batalla contra la impunidad”. El elogio fue inducido por una resolución de la corte constitucional (CC) rechazando una apelación del ex presidente Alfonso Portillo (2000-2004) tratando de evitar su extradición a EU para enfrentar cargos por lavado de dinero del orden de US$70m. Esto le siguió al arresto en Suiza de Erwin Sperisen, un ex jefe de policía, en relación a ejecuciones extrajudiciales –otro caso de alto perfil. Aún así, aunque ambos hechos significan pasos adelante en la bien publicitada lucha contra la impunidad en el país, el fracaso de la legislatura en aprobar un proyecto de ley anticorrupción, recientemente reintroducida en el plenario, ilustra los desafíos existentes en reparar la cultura política de la corrupción.
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