En mayo de este año el senador nacional Eduardo Carlos Merlano rehusó a someterse a la prueba de alcoholemia cuando fue parado por la policía de tránsito en Barranquilla, la capital del departamento colombiano de Atlántico. Su negativa le costó el puesto al comandante de la policía metropolitana, el General Óscar Pérez Cárdenas, en cuestión de días luego del episodio. Pocos meses más tarde, el mismo Merlano fue sancionado por la oficina del fiscal general, que lo removió del cargo y le prohibió ocupar un cargo electo por 10 años. Su remoción de la cámara alta del congreso significa que el Partido de la U (PU) lo debe reemplazar con el candidato que llegó en segundo lugar durante las elecciones del 2010, lo que inadvertidamente ha creado otro potencial escándalo: el ‘remedio’ podría ser peor que la ‘enfermedad’ original.
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