Millones de argentinos quieren una alternativa a la administración de de la Presidenta Cristina Fernández –o, al menos ver algunos cambios serios en la misma– como lo han demostrado las masivas marchas a través del país a fines de la semana pasada. Sin embargo, como numerosos miembros de la oposición política lo señalaron, el llamado ‘Cacerolazo 8N’ (demostraciones golpeando cacerolas y ollas) también incluye un mensaje para la misma oposición, pidiendo implícitamente a sus líderes que dejen de lado sus intereses personales y conflictos se unan para representar sus demandas. Esta semana, el opositor alcalde la Ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri de Propuesta Republicana (PRO), efectivamente lideró su primera carga en la batalla por convertirse en el principal líder del movimiento opositor, anunciando que le pondría fin a su batalla con el gobierno federal sobre la administración de la red de trenes subterráneos (el subte) y la pondría bajo el control de la ciudad desde enero del 2013.
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