CHILE: El triunfo electoral de Bachelet fue la parte fácil
Mantener una tapa sobre la enconada disputa que bulle dentro de la coalición derechista Alianza por Chile a raíz del triunfo electoral de la ex presidenta, Michelle Bachelet (2006-2010), el 15 de diciembre está resultando crecientemente difícil. Pero, lo que resulta realmente interesante es monitorear las palpables dificultades experimentadas por la Nueva Mayoría, una no muy firme alianza electoral de siete partidos de todo el espectro político de la izquierda que apoyo a Bachelet en las elecciones, en definir su futuro rol una vez que ella asuma el poder el 11 de marzo. La misma Bachelet ha hecho un llamado a la unidad dentro de Nueva Mayoría, algo que brilló por su ausencia durante su último periodo en el poder, cuando ella encabezada la más ideológicamente acorde, y menos difícil de manejar, cuatripartita coalición- Concertación.
El 21 de diciembre, en una entrevista con el diario nacional La tercera, Andrés Allamand, un senador electo por Renovación Nacional (RN), el socio menor en la Alianza, fue inequívoco en cargar la culpa por la derrota electoral sobre el Presidente Sebastián Piñera. “Esto está claro”, dijo Allamand, “que la responsabilidad principal por el fracaso electoral descansa sobre Piñera y su gobierno […] el gobierno pensaba que atiborrando a los chilenos con cifras de buen desempeño económico mantendría su confianza y no veía la profundidad del debate ideológico que emergió en la sociedad y no reaccionó adecuadamente ante esto”.
Allamand insinuó que Piñera se había concentrado mucho más en mejorar su propia imagen ante un intento de reelección en el 2017. Otro senador electo de RN, Manuel José Ossandón, dijo “este gobierno es mejor que el de Bachelet en el manejo y la administración pero políticamente es pésimo”.
En comparación, patricio Melero, el presidente del socio de RN en la coalición, la Unión Demócrata Independiente (UDI), ha sido un modelo de ecuanimidad. Melero pidió unidad dentro de la Alianza y prometió que él no proveerá “una oposición destructiva” a Bachelet, haciendo la compleja tarea de gobernar más difícil “como la Concertación ha hecho para el Presidente Piñera”.
Una de las grandes interrogantes en los meses por delante es cuán constructivamente la Nueva Mayoría de Bachelet trabajará junta y si le complicará la tarea de gobernar. El 21 de diciembre, el presidente del Partido Comunista de Chile (PCCh), Guillermo Teillier, reveló que el partido había informado a Bachelet de su “histórica” decisión de participar en su gobierno. Teillier dijo que habiendo tomado parte en la campaña electoral y jugado un rol en la victoria, el partido se sentía justificado en pertenecer al gobierno. Él dijo que la decisión entre los 100 delegados del partido fue “unánime”. El PCCh obtuvo seis bancas en la cámara baja y, aunque Teillier lo niega, está pensando en un ministerio.
Ignacio Walker, el presidente del Partido Demócrata Cristiano (PDC), el más centrista de los partidos en la Nueva Mayoría que tiene agudas diferencias históricas e ideológicas con el PCCh y que profundamente desconfía de sus intenciones, dijo que los miembros de Nueva Mayoría necesitan “asumir los costos y los beneficios [de gobernar] durante los buenos tiempos y los malos tiempos”. Y agregó: “Puedo decir con seguridad que la DC será leal al gobierno, pero me pregunto si todos los partidos en la Nueva Mayoría pueden decir lo mismo”. La obvia implicación fue que el PCCh podría tratar de presionar al gobierno, con marchas por ejemplo, si es que no acepta su camino.
“Yo no sé lo que ha comido él”, Teillier respondió en una entrevista con La Tercera el 22 de diciembre, agregando que el PCCh sería resueltamente leal al programa de Bachelet. También respondió a una pregunta relacionada con las serias diferencias entre el PDC y el PCCh sobre Cuba enfatizando que “nuestro compromiso es con Chile; nosotros cumpliremos con lo que dice el programa con relación a la política exterior, una política de Estado que se opone a desestabilizar a otros gobiernos o interferir en asuntos internos, y [aboga] por la integración y la buena vecindad”.
Este tenso intercambio formó el telón de fondo para una reunión entre los presidentes de la Nueva Mayoría el 6 de enero, su primera reunión desde la victoria de Bachelet, para decidir sobre la identidad del agrupamiento: ¿gobierno de coalición o pacto político? Después de la reunión, Walker dijo que se había logrado un acuerdo para definir a la Nueva Mayoría como ‘un acuerdo político programático’ que expirará en marzo del 2018, en otras palabras, un matrimonio de conveniencia no una coalición muy unida como la Concertación. Teillier describió la Nueva Mayoría como “un pacto de gobernabilidad para mantener el programa de la presidenta Bachelet por cuatro años”. Los presidentes de partidos acordaron que el vocero para el grupo sería rotativo sobre una base mensual.
Mientras tanto, Bachelet, tuvo una cena con los senadores y senadores electos de Nueva Mayoría para recalcar la importancia de la unidad, enfatizando que ella estaba decidida empezar con el pie derecho diciendo que las propuestas prioritarias para su primer año de gobierno: educación, impuestos y reforma constitucional– ya estaban siendo elaboradas.
- Los afanes de RN
Como un signo más de la tensión dentro de la gobernante Alianza por Chile después de su rotunda derrota en las elecciones de diciembre, tres diputados de Renovación Nacional (RN) anunciaron que se retirarían del partido el 7 de enero a fin de formar un nuevo partido político. El nuevo grupo político, Amplitud, como su nombre denota, está diseñado para llegar más allá de los confines tradicionales de la Derecha, hasta los votantes independientes.
- Liderazgo del congreso
Extrañamente, Nueva Mayoría acordó que la presidencia de la cámara baja sería para el Partido Demócrata Cristiano (PDC) y la vicepresidencia para el Partido Comunista. El PDC también ocupa las presidencias de nueve comisiones, incluidas las tres más emblemáticas para el programa de gobierno de Michelle Bachelet: finanzas, educación, constitucional.