La Presidenta Dilma Rousseff ha aceptado las renuncias de cinco ministros en ocho meses, solamente la renuncia de uno de ellos no estaba vinculada a la corrupción. Habiéndose mostrada inicialmente indecisa, Rousseff, ante el vigilante ojo de la prensa y el público, ahora no toma prisioneros en su búsqueda por vencer a la firmemente enraizada corrupción oficial, que el alega se trata de dinero público que podría significar escuelas y hospitales. De acuerdo con estimaciones oficiales, la corrupción anual total en Brasil tiene un valor de unos US$19bn, que es equivalente al PIB de Bolivia.End of preview - This article contains approximately 842 words.
Subscribers: Log in now to read the full article
Not a Subscriber?
Choose from one of the following options