Es improbable que el Presidente Sebastián Piñera tenga un tranquilo ‘mes nacional’ (setiembre), pues los problemas, en el país y en el exterior, parecen acecharlo en cada esquina. La Presidenta Cristina Fernández, de Argentina, propinó el último golpe; miembros del gabinete chileno han confirmado que ella no asistirá a las celebraciones de la independencia el 18 de setiembre en Santiago. Aunque no fueron citadas las razones específicas de la cancelación, hay un extendido acuerdo en los medios locales de Argentina, como también en la administración chilena, que la decisión fue tomada para enviar un mensaje a Santiago: las relaciones con Buenos Aires sufrirán sustancialmente si el gobierno de Piñera otorgase asilo político a Otilio Romano, un juez (ahora suspendido) por la provincia de Mendoza, buscado en relación a violaciones contra los derechos humanos cometidas durante la última dictadura militar (1976-1983). Una fuente no-nombrada del gobierno de Piñera ha sido citada por el diario de Argentina La Nación como diciendo que la decisión de Fernández era un “acto poco amistoso”.End of preview - This article contains approximately 748 words.
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