El lunes, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) declararon un cese al fuego unilateral de dos meses; el martes el 36
to frente del grupo ya lo había violado. La pregunta del millón de dólares es saber si esto sirve como: una prueba de la falta de compromiso de las Farc con la medida, que solamente tenía la intención de darle a la misma una cobertura de prensa positiva; una indicación de la mala comunicación dentro de la estructura de la guerrilla; o una rebelión de parte de comandantes de menor rango, cuyas tropas en el terreno podrían preferir no acatar las órdenes emanadas desde La Habana. Una lectura de las movidas del grupo se volvió incluso más complicada cuando el miércoles a la noche liberó a cuatro trabajadores petroleros chinos que estaban como rehenes desde junio del 2011, lo que claramente es un gesto de buena voluntad.
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