CHILE: Las protestas hostigaron el discurso anual de Piñera
El Presidente Sebastián Piñera pronunció su discurso sobre el estado de la nación ante el congreso el 21 de mayo, con un telón de fondo de protestas. Por segunda semana consecutiva, 40.000 manifestantes salieron a las calles de Santiago el viernes (el día antes de su discurso) para protestar contra la construcción del proyecto hidroeléctrico, HydroAysén, en la Patagonia Chilena [IL-11-19]. Piñera esperaba poder concentrarse sobre las impresionantes cifras de crecimiento difundidas días antes. En cambio, el discurso, que duró casi dos horas, fue interrumpido por abucheos e insultos, 17 personas tuvieron que ser escoltadas del edificio por la policía, y el presidente del senado, Guido Girardi, tuvo que llamar al orden a los legisladores.
El día después fueron arrestadas 53 personas en Santiago y 10 carabineros resultaron heridos, Piñera tuvo poca opción más que dedicar una parte considerable de su discurso a explicar la posición de su gobierno sobre HidroAysén, que es profundamente impopular: de acuerdo con el sondeo más reciente publicado por el diario La Tercera 74% de los chilenos se oponen al proyecto. Piñera dijo que la insuficiente capacidad de generar energía era el más grande obstáculo que enfrenta el país para cumplir con su objetivo de convertir a Chile en un país desarrollado para 2020. Tan pronto él avanzó sobre el tópico, un puñado de diputados del Partido Socialista (PS) desplegaron una pancarta denunciando el proyecto. El senador Antonio Horvath de Renovación Nacional (RN), parte de la coalición gobernante, también protestó, aunque como representante de la región sureña de Aysén, donde la represa será construida, no protestar, hubiese sido un suicidio político para él.
La respuesta de Piñera a la andanada fue enormemente significativa y podría fijar el tono para los restantes tres años de su mandato. El siguió en la ofensiva. Acusó a los gobiernos previos de la Concertación de construir plantas termoeléctricas sin las apropiadas salvaguardas medioambientales; de mal manejo del terremoto de 2010; y de presidir sobre la torpe inauguración de la iniciativa de transporte metropolitano, Transantiago, en 2007. Hasta ahora, Piñera tendía a elogiar algunos de los logros de los gobiernos previos de la Concertación, mientras alegaba que la Concertación había quedado sin fuerza ni iniciativa y necesitaba ser reemplazada. Sus generosos matices conformaban su declarado deseo de forjar un gobierno de unidad nacional. Sin embargo, ahora, él parece aceptar que eso podría ser una quimera –y que de ahora en más la política chilena es probable que se vuelva más estrechamente partidaria, en vez de basarse en la búsqueda de consenso sobre asuntos de interés nacional.
Vale señalar que Piñera no ha ofrecido él mismo un apoyo incondicional al proyecto HidroAysén, pese a su convicción que es necesario conducir el desarrollo de Chile. Hablando por la televisión él señaló que las cinco represas le preocupaban menos que los 2.500km de la línea de transmisión que se necesitará para cruzar siete regiones desde Aysén hasta Santiago. Dijo que designaría una comisión de expertos en energía para evaluar la mejor ruta para la línea.
Cuando Piñera no estaba hablando acerca de la energía anunciaba un crecimiento económico de 7,2% (sobrepasando el 6% prometido por él) desde que llegó al poder en marzo de 2010, la más rápida tasa en 15 años, y la creación de 480.000 empleos, el mayor en la historia del país en tan corto especio de tiempo. También reveló que expertos y representantes de varios sectores de la producción habían finalizado la elaboración de un plan de competitividad económica para el gobierno. Este incluye unas 50 iniciativas separadas, concentrándose sobre cuestiones como el desarrollo de pequeñas empresas; incrementar las inversiones; enmendar las leyes laborales; y promover desarrollos digitales. La mitad de esas medidas requerirán proyectos de ley que deben ser aprobadas por el congreso.
- Bolivia
El Presidente Piñera también tuvo duras palabras para su par boliviano Evo Morales, durante su discurso sobre el estado de la nación. Piñera dijo que la reciente amenaza de Morales de llevar al gobierno chileno ante La Haya sobre la demanda de un salida soberana de Bolivia al Pacífico crearía “un serio obstáculo” en las relaciones. El dijo que Chile continuaría la discusión sobre su agenda de 13 puntos con Bolivia, que incluye “todas las cuestiones interés bilateral”, pero sólo con la condición que Bolivia respete los tratados internacionales y la ley internacional. Dijo que pensaba que esa era una “condición lógica”.