El Presidente Fernando Lugo apeló al congreso la semana pasada para
que abandone sus incesantes amenazas de iniciarle juicio político y se
comprometa en un proceso de diálogo para abordar los profundos, y más insolubles
problemas que afligen al Paraguay. La apelación de Lugo, parte de su mensaje de
Semana Santa a la nación, se produjo días después de haber participado en el
lanzamiento de un nuevo movimiento de coalición de izquierda, donde algunos de
sus más radicalizados miembros pidieron que el congreso sea “barrido" si
intentaba iniciar juicio político a Lugo. En los próximos dos meses, los
partidos pro-Lugo y los partidos de oposición planean realizar grandes actos
para calibrar sus respectivos apoyos. Con la campaña para las elecciones
municipales en noviembre también comenzando, cualquier proceso de diálogo es
improbable que logre despegar.
La oposición había comenzado a discutir abiertamente el juicio político para
esta fecha, el año pasado, luego que las revelaciones de una serie de escándalos
de paternidad, que coincidieron con la Semana Santa, dañaron la credibilidad de
Lugo. Y desde entonces ha planteado de manera periódica la perspectiva del
juicio, especialmente cuando Lugo ha insinuado alguna reforma política o
judicial. Lugo le restó importancia a la amenaza de juicio político, del cual
dijo que era menos que una Espada de Damocles y se trataba de un “debate
estéril". El dijo a los líderes del congreso, y del poder judicial, que deberían
reunirse con él en un amplio diálogo para abordar las cuestiones de importancia
nacional (no fue más específico) pues el público estaba exigiendo más trabajo y
menos conversación.
El presidente del senado, Miguel Carrizosa, del opositor Partido Patria
Querida (PPQ), rechazó la apertura de Lugo. Dijo que Lugo había desdeñado la
oportunidad para el diálogo en agosto pasado, cuando el congreso había propuesto
la firma de un “acuerdo democrático" para “preservar la gobernabilidad"
[IL-09-33]. Representantes de los principales partidos de la oposición en el
congreso firmaron el acuerdo, que tenía el claro motivo ulterior de impedir
cualquier renovado intento de Lugo para celebrar un referéndum para evaluar el
desempeño del congreso y la corte suprema, con vista a convocar una asamblea
constituyente. Lugo no firmó el acuerdo debido a “diferencias conceptuales". En
cambio, sus asesores elaboraron una “contrapropuesta" que abogaba por una mayor
participación ciudadana en la democracia paraguaya.
Son, precisamente, esas “diferencias conceptuales" las que hacen que las
perspectivas de un amplio diálogo nacional ahora luzcan sombrías, y la
polarización institucional por el término del mandato de Lugo (que se extiende
hasta 2013), con una carencia concomitante de progreso sobre cuestiones de
“importancia nacional", es cada vez más probable. Carrizosa dijo que las
conversaciones serán “un diálogo de sordos" a menos que se restaure la confianza
entre las tres ramas del gobierno. Dijo que el discurso de Lugo era
“incoherente". Dijo que por un lado Lugo llama al diálogo, mientras que por el
otro él era “un cómplice silencioso" de la “izquierda autoritaria".
Carrizosa se refería a la asistencia de Lugo al lanzamiento del Frente Guasú
(Frente Grande o Frente Amplio, en guaraní) el 20 de marzo, una amalgama de 22
partidos y movimientos sociales, la mayoría parte de la Alianza Patriótica para
el Cambio (APC), la coalición que llevó a Lugo al poder en el 2008: el Frente
Guasú está modelado en la coalición de izquierda gobernante de Uruguay, Frente
Amplio. Lugo habló en el lanzamiento, durante el cual Elvio Benítez, el
militante activista rural que encabeza la Coordinadora de Productores Agrícolas
de San Pedro Norte, el departamento donde Lugo sirvió como obispo, planteó
“barrer al congreso". El lanzamiento, provocativamente, tuvo lugar fuera del
edificio del congreso. Aunque Benítez clarificó días más tarde que él sólo
quería significar hacerlo por medios electorales, en las elecciones municipales
de noviembre y en las elecciones generales en 2013, y no por la fuerza de las
armas, Carrizosa dijo que era vergonzoso que Lugo no le haya llamado la
atención.
En cambio, Lugo extendió una invitación a todos aquellos que están
comprometidos con la “profundización del proceso de cambio democrático en
Paraguay" (ver más abajo). La oposición intenta frustrar la democracia más
participativa abogada por Lugo. Carrizosa dijo que Lugo estaba conspirando
abiertamente incitando al congreso para que le inicie juicio político y así él
podría llamar “al pueblo" a las calles y disolver el congreso. “Eso es obvio.
Eso es lo que [Rafael] Correa hizo [en Ecuador]," dijo. “El congreso es culpable
del espantoso manejo improvisado del ejecutivo," agregó irónicamente.
La administración Lugo es cauteloso de otros paralelismos regionales
-especialmente con Honduras bajo Manuel Zelaya, que fue depuesto en junio de
2009 principalmente por tratar de profundizar su visión de “democracia
participativa" afrontando la concertada oposición de una elite política
reaccionaria. El Frente Guasú, como también otro nuevo partido, el Movimiento 20
de abril, liderado por el jefe de gabinete Miguel López Perito, están planeando
una “Marcha por la Victoria" para conmemorar el segundo aniversario del triunfo
electoral de Lugo, el 20 de abril, que también servirá para calibrar el nivel
del apoyo popular que él disfruta. El opositor Partido Colorado está planeando
una marcha de protesta anti-gobierno exactamente un mes después, el 20 de mayo,
para tratar de calibrar el sentimiento anti-gobierno.
Tensión con EU
Lugo también aprovechó la oportunidad
durante su discurso en el lanzamiento del Frente Guasú de lanzar su peso detrás
de su acosado ministro de defensa, Luis Bareiro Spaini. Bareiro es la fuente de
otro conflicto con el congreso. El fue citado ante la cámara baja a principios
de este mes, donde fue interrogado por más de cuatro horas. Fue convocado para
explicar una nota de protesta que él envió a la embajadora de EU, Liliana
Ayalde. La nota llama a Ayalde una “neófita" con “una carencia total de tacto
diplomático" por haber invitado a una reunión en la embajada a “notorios
enemigos" de Lugo, que “aprovechan cualquier oportunidad para denigrar al
gobierno", entre los que Bareiro enumeró, el Vicepresidente, Federico
Franco.
Bareiro no se mostró arrepentido. Dijo a la cámara baja que Franco era un
“enemigo del gobierno" debido a que con su cuestionamiento en una embajada
extranjera, él había generado un clima de ingobernabilidad. Es probable que la
cámara baja censure a Bareiro, pero esa censura no es vinculante y Lugo
simplemente puede ignorarla, aunque eso inevitablemente elevará la tensión entre
el ejecutivo y el congreso. Bareiro obtuvo el apoyo del Frente Guasú, que
rápidamente difundió una declaración repudiando al congreso por convocar a
Bareiro, agregando que él había actuado patrióticamente en defensa de la
soberanía nacional del Paraguay.
Lo más enigmático acerca de la riña es que sólo pocos días antes el
presidente del subcomité de asuntos exteriores para el Hemisferio Occidental de
la Cámara de Representantes de EU, Eliot Engel, destacó la necesidad de una
“especial atención de EU a países clave como El Salvador y Paraguay" como uno de
los “siete pasos clave en política" para que aplique la administración Obama
[IL-10-11]. Estaba implícita en la afirmación de Engel la sugerencia que si EU
no lograba atraer a esos países ellos podrían avanzar radicalmente hacia la
Izquierda, en la órbita del Presidente de Venezuela, Hugo Chávez . Lugo, al igual
que Chávez , acusó a “sectores" -un eufemismo para referirse a los medios y a la
oposición- durante su discurso de Semana Santa, de mentir al pueblo acerca de lo
que el gobierno está haciendo.
- Cambio
“El cambio no puede ser frenado," dijo el
Presidente Lugo durante su discurso de Semana Santa. Están aquellos que
arguyen que el cambio ni siquiera ha comenzado. El 25 de marzo, la Federación
Nacional Campesina (FNC), realizó su marcha anual de protesta hasta Asunción .
Unos 5.000 campesinos de 10 departamentos convergieron en la capital (la mitad
de la participación del año pasado, pues muchos no pudieron llegar debido al
mal tiempo). Los líderes de la FNC se reunieron con Lugo. Ellos pidieron al
gobierno que cumpla su promesa de campaña de reforma agraria. “No podemos
hablar de cambio si 80% de las tierras fértiles permanecen en manos del 1% de
la población, mientras más del 85% de los campesinos tienen acceso a sólo 6%
de la tierra," dijo el secretario general de la FNC, Odilón
Espínola.