Confirmado como candidato presidencial del PRI, Roberto Madrazo lanzó una
purga de miembros del partido que se le oponen abiertamente, ha comenzado con la
ex secretaria general Elba Esther Gordillo, ya suspendida y que afronta la
expulsión. Eso es probable que acelere la división en filas del PRI, aunque
muchos miembros han recibido el mensaje y firmaron un 'pacto de unidad' el fin
de semana pasado.
Gordillo fue suspendida como militante del PRI el 16 de noviembre, luego que
confrontó a Madrazo en un debate radial, llamándolo mentiroso y anunciando que
no apoyaría su candidatura. Dos días después, el SNTE, el sindicato de
maestros de 1m de miembros, liderado por Gordillo, también anunció que no
apoyaría a Madrazo para presidente.
Un líder del PRI se burló que en la reunión del SNTE que emitió esa
declaración hubo más miembros del Partido Nueva Alianza (PNA) que del PRI. De
qué se burlaba no está claro: el PNA fue creado por líderes del SNTE como
vehículo para Gordillo, y en esa reunión, Gordillo dijo que si el PRI la
expulsaba, ella estaba dispuesta a aceptar la nominación como la candidata
presidencial del PNA. Aunque no parece probable que ella pueda ganar, puede
hacer mella en el apoyo a Madrazo, en momentos en que su posición en las
encuestas es débil.
El 17 de noviembre, poco después de la suspensión de Gordillo, Arturo
Montiel (ex abanderado de la facción anti-Madrazo, Tucom) anunció que
apoyaría la candidatura de Madrazo. Esto parecía abrir la senda para algo que
Madrazo y la dirección del PRI trataban de lograr sin éxito desde principios
de noviembre: un 'pacto de unidad' formal entre las facciones del PRI,
organizaciones afiliadas y funcionarios electos en todos los niveles del
gobierno. El 20 de noviembre. El consejo político del partido presidió
formalmente la firma, en León, del Acuerdo Nacional para la Unidad y el
Fortalecimiento.
Este incluye una clara advertencia que los disidentes serían purgados. El
PRI, dice el documento, siempre respetará 'la libre determinación de los
ciudadanos para unirse o dejar nuestra organización.' Madrazo lo expresó de
manera más explícita: 'Queremos lealtad total, no pequeñas dosis.' Emilio
Chuayffet, líder del PRI en la cámara baja del congreso, proclamó: 'El PRI de
hoy es el PRI de Madrazo, porque él es nuestro candidato, y cualquiera que no
esté con Madrazo, evidentemente está fuera del PRI.'
El pacto y la amenaza subyacente de expulsión pueden haber calmado la
disidencia, pero no la sofocó por completo. El senador Manuel Bartlett,
aludiendo a los procedimientos contra Gordillo, dijo: 'Esta clase de purga no
fortalecerá al PRI ni permitirá que gane la elección presidencial de 2006
[...] Nosotros incluso no hemos expulsado [al ex Presidente Carlos] Salinas.'
Enrique Jackson, líder del bloque del PRI en el senado, y la ex presidenta
del partido, Dulce María Sauri, públicamente coincidieron en criticarla
posición de 'apertura de las puertas para que se vayan los priístas.' Dijeron
que cualquier acción contra Gordillo debe estar 'sólidamente fundada'.
A propósito: el ex Presidente Salinas (1988-94), retornó como figura
pública luego de años de exilio, emitió el 19 de noviembre un llamado para
poner la eficacia económica por encima de la ideología, 'como ha hecho China',
a fin de evitar un lúgubre futuro económico. Madrazo lo ignoró. López
Obrador lo criticó por 'buscar influir en las elecciones', en colusión con
aliados del PAN y el PRI.