BOLIVIA: Nuevo presidente trae calma - ¿por cuánto tiempo?
Bolivia tiene nuevo presidente y logra una tregua luego de tres semanas de acciones de protesta que paralizó a casi todo el país. Sin embargo, la crisis no ha terminado. No está claro cuánto durará la tregua, o cuánta libertad de acción otorgará a la nueva administración el conjunto de organizaciones que han desalojado al Presidente Carlos Mesa. También, más allá de hacer de las elecciones generales una prioridad, virtualmente todo sobre la agenda electoral permanece desconocido.
No llevó mucho tiempo, luego que Mesa presentó su renuncia al congreso el 6 de junio, para recibir el mensaje que esta vez, al contrario de lo ocurrido en marzo, para que fuera aceptada. Los dos días siguientes fueron de esfuerzos detrás de la escena para persuadir al presidente del congreso, Hormando Vaca Díez, que no tenía chance para heredar la presidencia -o, al menos, no por mucho tiempo. Una vez que fue convencido que su única opción era renunciar, junto con el segundo en la línea de sucesión, el presidente de la cámara baja, Mario Cossío, el camino quedó limpio para nuevas elecciones.
El 9 de junio, el congreso (reunido por razones de seguridad en Sucre) aceptó rápidamente las renuncias de Mesa, Vaca Díez y Cossío, y designó al presidente de la corte suprema Eduardo Rodríguez, como presidente interino, encargado bajo la constitución de convocar a elecciones para llenar las vacantes en la presidencia y la vice-presidencia. Esa fue sólo una medida a medias hacia una resolución más aceptable, que tendrá que incluir también la renovación del congreso.
Faltando dos años para concluir sus mandatos, constitucionalmente esto sólo se podría lograr si todos los legisladores renuncian o si dos tercios del congreso aprueban una ley recortando los mandatos. Se espera que se presente una moción ante el congreso en ese sentido, y se sugiere que los líderes de los principales bloques ya han consentido en su rápida aprobación.
Buscando una tregua
El primer paso del Presidente Rodríguez fue pedir a todas las organizaciones involucradas en las protestas, una tregua. La primera respuesta fue tentativa y lejos de ser uniforme. Las organizaciones de El Alto anunciaron rápidamente que otorgarían una tregua -pero sólo por 'unas pocas horas', para que las provisiones esenciales puedan llegar a las ciudades sitiadas. El líder del Movimiento al Socialismo (MAS), Evo Morales, también anunció una tregua. En su caso, duraría hasta que Rodríguez tenga la oportunidad de designar al gabinete. Y dijo que todos reconocían que la más alta prioridad de la administración Rodríguez será la organización de nuevas
elecciones.
Román Loayza, que lidera la facción pro-MAS de la CSUTCB, la confederación campesina, anunció una tregua de 10 días y dijo a los habitantes de La Paz que era un buen consejo para ellos que comiencen a acumular alimentos y otros productos esenciales.
Rodríguez llevó las cosas más lejos yendo a El Alto el 12 de junio y hablando con los líderes de la protesta en una sesión de tres horas, de la cual emergió con el aparente convencimiento que había asegurado una tregua hasta que llegue el tiempo en que un nuevo gobierno electo y el congreso, puedan ser instalados. Dijo a líderes de El Alto que sólo encabezaba una administración de transición, y que las cuestiones políticas sustanciales como la autonomía regional, la asamblea constituyente y la nacionalización del sector de hidrocarburos -que exigen los manifestantes- sería mejor dejar a un gobierno de legitimidad incuestionable.
Advertencias
Mientras los manifestantes de El Alto sí levantaron los bloqueos de rutas y pusieron fin a la huelga declarada el 23 de mayo, pronto se hizo evidente que algunas de las organizaciones intentaban mantener la presión sobre el gobierno. El 13 de junio, una delegación de la Federación Sindical de Trabajadores Campesinos de La Paz, que representa a los campesinos del departamento que rodea a la capital, llegaron hasta el palacio presidencial para advertir a Rodríguez que si no comenzaba a actuar para satisfacer sus exigencias, reiniciarían sus bloqueos de rutas. La Federación de Trabajadores Gremiales (comerciantes minoristas) de El Alto anunció que el 14 de julio demostrarían en La Paz para exigir del congreso la inmediata nacionalización del sector
hidrocarburos.
Evo Morales ha calificado los términos de la tregua otorgada a Rodríguez y la 'aceptación' de su rol 'transicional' diciendo: 'Las elecciones son su prioridad número uno, pero sólo porque es un gobierno de transición eso no significa que puede dejar de atender las demandas.' El rol de transición de Rodríguez, dijo, no lo exceptúa de abordar cuestiones como convocar a una asamblea constituyente y la nacionalización de las industrias de petróleo y gas.
Eso choca con la declarada visión de Rodríguez sobre la materia. En El Alto, dijo que esas cuestiones deben dejarse al nuevo congreso. Vale señalar que Rodríguez no fue del todo claro sobre ese tema, a veces parecía favorecer la simultaneidad de las elecciones generales con las elecciones para la asamblea constituyente. Más que muchos, Rodríguez, como juez de la corte suprema, es consciente de las implicancias constitucionales de la secuencia de esos eventos. También es claro que Rodríguez, como Mesa, estará bajo presión de ambos lados: autonomistas de Santa Cruz y de los otros departamentos de la Media Luna no han dado señales que están dispuestos a posponer sus planes para referéndum sobre la autonomía hasta que se instale un nuevo gobierno.
El factor tiempo
El factor tiempo será crítico. Aunque las elecciones fueron realizadas hace poco tiempo, en octubre pasado, los padrones electorales deberán ser actualizados (Bolivia es un país de rápido crecimiento con población joven, que incorpora constantemente gran número de nuevos votantes). El registro de los partidos, alianzas y candidatos toma tiempo, como los otros complejos elementos del proceso electoral. Incluso trabajando de prisa, no parece probable que las nuevas elecciones generales tengan lugar antes de fin de año. Cuánto estarán dispuestos a esperar los grupos de presión es muy incierto. Una incertidumbre que se agrega es cómo un congreso débil, que reconoció implícitamente que no representa al público en general, podrá ocuparse de las preparaciones electorales clave (en las que su propia supervivencia política está en juego), como también con la lista de exigencias
insatisfechas.
La cuestión del gas
Es posible que Rodríguez sea presionado, al menos por algunos sectores, para que se comprometa en algunos esfuerzos para limitar daños en el frente de los hidrocarburos. La crisis reciente, además de la nueva ley de hidrocarburos, ha prendido alarmas en Brasil y Argentina -dependientes de las importaciones de gas de Bolivia (que también es visto desde el otro lado, como piedra angular de la economía boliviana). Esos dos países ya se han unido con Bolivia y Uruguay para negociar la compra de gas de Perú (ver Rastreando Tendencias, página 6).
