El Presidente Felipe Calderón removió a su ministro del interior,
Fernando Gómez Mont, y convirtió a su ministro de economía en jefe de gabinete
el 14 de julio. La partida de Gómez Mont ha sido inevitable desde que las
puramente tácticas alianzas “Frenar al PRI" tuvieron tan buen resultado en las
elecciones gubernamentales del 4 de julio. Gómez Mont se había opuesto a esas
alianzas tácticas, que fueron creación de César Nava, el presidente del
gobernante Partido Acción Nacional (PAN). Los socios del PAN en esas alianzas
fueron unos variados grupos de oponentes ideológicos de la Izquierda, cuyo único
punto de acuerdo con el PAN fue su oposición al Partido Revolucionario
Institucional (PRI).
Las alianzas lograron victorias en tres de las más grandes y más importantes
de las elecciones gubernamentales en los 12 estados el 4 de julio -Puebla,
Oaxaca, y Sinaloa -debilitando de manera irredimible a Gómez Mont, que ha sido
reemplazado por José Francisco Blake Mora, de 44 años, el número dos en el
gobierno del estado de Baja California Norte.
El Presidente Calderón también ha movido al ministro de economía, Gerardo
Ruiz Mateos, nombrándolo jefe de gabinete, en reemplazo de Patricia Flores, a
quien se le otorgó el tradicional premio consuelo de una embajada: en su caso,
Portugal. Bruno Ferrari, que previamente había conducido ProMéxico, que promueve
la inversión extranjera en México, reemplaza a Ruiz Mateos al frente del
ministerio de economía.
La llegada de Blake Mora significa, casi con certeza, que Calderón impulsará
otra alianza táctica en la próxima gran elección gubernamental, en el Estado de
México, en julio de 2011. Esa elección tiene grandes implicancias para las
elecciones presidenciales en 2012, debido a que Enrique Peña Nieto, el actual
gobernador del estado, necesita poner a su sucesor preferido electo en la
gobernación si él pretende fortalecer su posición como candidato presidencial
del PRI en 2012. En las últimas elecciones gubernamentales en 2005, Peña
enfrentó a una dividida oposición y triunfó con sólo poco más del 47% de los
votos depositados. Los dos candidatos de oposición, del PAN y del izquierdista
Partido de la Revolución Democrática (PRD), dividieron nítidamente el voto
anti-PRI en la mitad.
Una oposición unida ante el PRI en el estado significa que el Presidente
Calderón tendrá que renegar del acuerdo, hecho en octubre de 2009 con el PRI.
Calderón necesitaba el apoyo del PRI en el congreso luego de la amplia derrota
del PAN en las elecciones de mitad de periodo. En ese acuerdo, el gobierno
prometió, aparentemente, no armar alianzas contra Peña Nieto en el estado, a
cambio que Peña Nieto y la presidenta del PRI, Beatriz Paredes, apoyen las
reformas del gobierno con la mayoría del PRI en el congreso federal. Sin
embargo, las dudas en ambos lados sobre el cumplimiento del acuerdo, significa
que ninguna de las reformas han avanzado mucho en el congreso.
La decisión del Presidente Calderón de hacer todo lo posible para frenar al
PRI significa que ahora no hay posibilidad que su gobierno consiga hacer aprobar
ninguna de sus reformas por el congreso. En verdad, el PRI podría recoger el
guante lanzado por Calderón y tratar de impulsar la aprobación de su propio
programa de reformas sobre cuestiones como reforma electoral, educación, trabajo
y, quizá incluso la reforma del monopolio estatal del petróleo, Pemex.
La decisión del Presidente Calderón de enfrentarse de nuevo al PRI ha
disgustado a algunos de sus seguidores. Vale señalar que Claudio González
Guajardo, el presidente de la Fundación Televisa, publicó un importante artículo
en Reforma, un importante diario de Ciudad México, el 14 de julio,
arguyendo que, al decidir enfrentarse al PRI, había dejado de ser el presidente
de México y en cambio se convirtió en presidente del PAN. Televisa es
la más importante transmisora del país. González Guajardo arguye que Calderón
está poniendo los intereses de su partido antes que el interés nacional. Una
declaración tan fuerte como esa sugiere que Televisa bien podría
cambiar y ubicarse detrás de Peña Nieto y el PRI, lo que podría hacer la vida
más complicada para Calderón y su gobierno.
El nuevo hombre
Blake Mora es otro de los hombres
cercanos a Calderón y, aunque él estaba en carrera para convertirse en
Procurador General de la República el año pasado (el más alto cargo del país
relacionado con las leyes recayó en Arturo Chávez Chávez ), él luce más como un
peso ligero para el cargo que es tradicionalmente el segundo más importante en
el gobierno. El ministro del interior maneja las negociaciones con los partidos
políticos en el congreso y las relaciones con los 32 gobiernos estatales del
país: 19 de esos gobiernos están controlados por el PRI. Ciudad México y cuatro
otros estados están controlados por el PRD, mientras que tres estados ahora
están controlados por alianzas, y el PAN tiene el control en sólo cinco estados
(Baja California Norte, Guanajuato, Jalisco, Morelos y Sonora).
Blake Mora y Calderón se conocieron cuando ambos eran diputados del PAN en el
congreso federal de 2000 a 2003. Calderón, de hecho, fue líder del bloque del
PAN en la cámara baja. Sin embargo hay varios interrogantes contra la capacidad
política de Blake Mora. El está siendo culpado por el desastroso desempeño del
PAN en las elecciones municipales en Baja celebradas el 4 de julio. El PAN
perdió las cuatro municipalidades del estado (incluida Tijuana, donde él nació y
construyó su carrera política) ante el PRI, y tuvo en general su peor
demostración en 21 años. Blake Mora fue responsable de la elección de candidatos
del PAN.
Los partidos de la oposición en el congreso federal se mostraron fríos acerca
de la designación de Blake Mora. El comentario más cáustico provino de Manlio
Fabio Beltrones, líder del PRI en el senado y el único priísta de importancia
que aceptó la oferta del Presidente Calderón de discusiones sobre la reforma.
Dijo que esperaba que los nuevos ministros no sean “hombres sí" porque México
necesitaba resultados mucho mejores sobre cuestiones como la gobernabilidad, la
economía, y la seguridad pública. Francisco Rojas, líder del PRI en la cámara
baja, señaló que Blake Mora era ahora el cuarto ministro del interior de
Calderón en cuatro años. Para ser justo, al menos uno de los cambios fue forzado
para Calderón: el predecesor de Gómez Mont, Juan Camilo Mouriño, murió en un
accidente de aviación en noviembre de 2008.
El gran éxito de Blake Mora en Baja fue iniciar la integración de las fuerzas
policiales del estado y las municipales. Esas es una política que Calderón desea
aplicar a todo el país. Blake Mora es cercano al actual gobernador de Baja, José
Guadalupe Osuna Millán, que fue antes alcalde de Tijuana. Algunos políticos y
comentaristas políticos en Baja pensaron que Osuna Millán debían haber culpado a
Blake Mora por la horrible demostración en las recientes elecciones, en las que
la asistencia fue de solamente 30%. No solamente que los candidatos del PAN
malamente derrotados en todas las cinco elecciones para la alcaldía, sino que el
congreso del estado pasó de no tener una mayoría general a una mayoría de una
banca, para la coalición PRI-Partido Verde Ecologista de la coalición
México.
Ferrari
Ferrari es igualmente una opción de izquierda
para conducir el ministerio de economía, que está en gran medida preocupado con
el desarrollo comercial y económico. Ferrari, de Nuevo León, es un experto en
Derecho Canónico y es bien conocido como un católico de línea dura. Se opuso,
por ejemplo, a la construcción de un templo Mormón en el próspero barrio de San
Pedro Garza García en Monterrey. En su cargo previo en ProMéxico confundió a los
chinos en la Expo Mundial en Shangai organizando una exhibición concentrada en
la cultura de México. La idea había sido presentar a México como un atractivo
destino para los negocios.
El Presidente Calderón recibió más críticas por su nominación de Mony de
Swaan como presidente de la comisión federal de telecomunicaciones. Incluso los
Panistas dijeron que De Swaan era un hombre de confianza, desde que fue uno de
los lugartenientes de Juan Molinar Horcasitas. Molinar Horcasitas es actualmente
ministro de telecomunicaciones. Igualmente desconcertante es la súbita decisión
del gobierno de extender la transmisión de Canal 11, hasta ahora en gran medida
un canal cultural y académico conducido por el Instituto Politécnico Nacional.
Los derechos de transmisión, que transforman a Canal 11 en un canal nacional,
fueron otorgados a través del ministerio del interior, lo que es
inusual.