Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) difundieron una
desdeñosa respuesta, el 3 de junio, a la apertura hecha por el Presidente
Alvaro Uribe, que esta semana organizó la transferencia de docenas de
guerrilleros prisioneros a instalaciones de contención. Las Farc rechazaron la
liberación unilateral de prisioneros, diciendo que no puede considerarse parte
de un intercambio humanitario, pues no hay negociaciones de paz en marcha con el
gobierno, no hizo comentarios sobre la liberación de Rodrigo Granda, el "canciller"
de las Farc. El gambito Granda es una movida riesgosa calculada para ganar el
apoyo internacional para la política de seguridad democrática de Uribe. El
gobierno desea que Granda actúe como mediador de paz, pero él declinó el
ofrecimiento.
Con el título "La decepción", en un artículo publicado por la
agencia colombiana de noticias Anncol, que simpatiza con las Farc, el grupo
guerrillero acusa a Uribe de levantar una cortina de humo para ocultar su
intención real de impedir que la justicia avance en sus investigaciones sobre
los legisladores uribistas mezclados en el escándalo parapolítico. Expresa que
la liberación de los prisioneros era pura propaganda, mientras las fuerzas
armadas continúan tratando de realizar un rescate militar de los rehenes de las
Farc.
El comunicado de las Farc termina con un llamado al gobierno para que muestre
su compromiso con un proceso de paz desmilitarizando las municipalidades de
Florida y Pradera, en la provincia de Valle del Cauca, en el sudoeste; es una
antigua exigencia. Aunque es discutible si el cumplir con esa exigencia sería
capitular ante las Farc, más que sería con la liberación de prisioneros, el
gobierno permanece firme en que una zona de "despeje" al estilo de
Pastrana está fuera de toda discusión.
En caso que las Farc no hayan dejado suficientemente claro su rechazo a la
liberación de prisioneros, el 4 de junio, mientras Uribe anunciaba la
liberación de Granda, las Farc secuestraron a un capitán de la policía de
Florida, Julio Javier Solórzano. Anncol describió el secuestro de Solórzano
como un reemplazo directo por John Frank Pinchao, el oficial de policía que
recientemente escapó de las Farc, luego de ocho años en cautiverio [IL-07-20].
El gambito Granda
La decisión de liberar a Granda, el más alto miembro de las Farc en
prisión, responde a un pedido personal del Presidente de Francia Nicolás
Sarkozy, que parece intentar un rápido éxito de política exterior al inicio
de su mandato. Al hablar Uribe con cierta vaguedad que la decisión se debía
"razones de estado", un periódico local, notablemente El Tiempo,
respondió cáusticamente que "las razones de estado" se referían a
las del estado francés. Hablando en las oficinas de la conferencia de obispos
colombianos en Bogotá, el 5 de junio, Granda se refirió a "la loable
intervención del presidente francés".
Grandas es un embajador itinerante y vocero de las Farc. Fue "secuestrado"
dentro de Venezuela en 2004. El gobierno desea que él desempeñe el rol que en
la actualidad cumple Francisco Galán, un ex vocero y miembro del comando
central (Coce) del Ejército de Liberación Nacional (ELN), en las
conversaciones de paz entre el ELN y el gobierno en La Habana. Granda rehusó
aceptar la etiqueta de "mediador" confiada a él por Uribe. "Cualquier
rol, por modesto que pueda ser, debe ser definido por el secretariado de las
Farc," dijo.
En una declaración de nueve puntos, Granda dejó en claro que no habla por
el secretariado de las Farc, y acusó a Uribe de tratar de dividir a las Farc a
través de libraciones unilaterales. No está seguro si las Farc confiarían en
Granda incluso si hubiera aceptado la posición de mediador, dada la vehemencia
con la que el secretariado rechazó las liberaciones unilaterales.
El mismo Granda, mantiene pocas esperanzas de un intercambio humanitario. En
cambio, reiteró la línea de las Farc que debían desmilitarizarse Florida y
Pradera. "Con eso, se podría generar una dinámica que no sólo permitirá
el retorno de los rehenes de las Farc a sus familiares, sino también
incrementar la confianza entre los dos lados, y sentar las bases de posibles
conversaciones que podrían conducir a un acuerdo político negociado,"
expresó Granda.
Respaldo internacional
Uribe obtuvo la respuesta que deseaba de Francia. El Presidente Sarkozy
elogió su decisión de liberar a los prisioneros como "muy importante y
valiente", en particular el de Granda. Uribe ahora espera que Sarkozy pueda
obtener una declaración de apoyo a su política de seguridad democrática (PSD)
de la cumbre del G8, que tiene lugar en Alemania.
Quizá Uribe espera que el apoyo internacional a su gesto conferirá
credibilidad a su PSD y elevar la presión sobre las Farc para que libere a sus
rehenes. Es difícil, sin embargo, pensar que pueda obtener más que una
pequeña mención en la declaración final del G8, haciendo que la liberación
de varios cientos de prisioneros luzca como un precio muy alto que pagar.
Sarkozy está en lo correcto al describir como valiente la decisión de
Uribe, pero es también arriesgada y luce como improvisada. Puede impresionar a
Francia pero puede que no ayude a Uribe a persuadir al congreso de EU a que
apoye un TLC con Colombia o que apruebe los fondos para la segunda etapa del
Plan Colombia. El gobierno colombiano ha justificado en parte su argumento para
una substancial ayuda militar bajo el Plan Colombia, por la necesidad de
fortalecer las fuerzas armadas para combatir a las Farc. La repentina
liberación de los prisioneros de las Farc, por tanto, envía mensajes mezclados.
Scott McCormack, vocero del Departamento de Estado, indicó que EU, en el
mejor de los casos, estaba desconcertado por el acuerdo, en una conferencia de
prensa el 6 de junio. Al responder una pregunta sobre la liberación de
prisioneros afirmó extrañamente: "No he oído es clase de conversaciones".
Reacción interna
La liberación de prisioneros permitió al gobierno alejar la agenda del
escándalo parapolítico pero éste puede estallar de nuevo en cualquier momento,
en especial si el gobierno trata de impulsar una reforma a la ley de justicia y
paz antes del 20 de junio, para liberar a políticos que han cooperado con los
paramilitares. Ana Teresa Bernal, de la Comisión Nacional de Reparación y
reconciliación, señaló que, al contrario de los propósitos de Uribe, la
liberación de prisioneros de las Farc, y quizá de los parapolíticos en fecha
futura, podría poner en riesgo el apoyo de la comunidad internacional, que
podría recibir el mensaje que "existe un manto de impunidad en
Colombia".
La liberación de prisioneros no ha resultado muy bien entre los partidos
políticos del país, causando confusión y, en algunos casos, consternación.
Los principales opositores, el Partido Liberal y el Polo Democrático
Alternativo (PDA), al igual que Bernal, objetan la liberación sobre la base que
luce más como un pacto de impunidad que como una fórmula mágica para la paz.
Más preocupante para el gobierno, varios miembros de partidos uribistas,
incluidas figuras importantes, como los senadores Germán Vargas Lleras y Gina
Parody, expresaron su preocupación.
Antes de la liberación de prisioneros de las Farc, el Presidente Alvaro
Uribe mantenía que un intercambio humanitario sólo sería posible dentro del
contexto de un proceso de paz. Eso provocó en los medios acusaciones de
inconsistencia. También es verdad que Uribe ha vacilado entre el rescate
militar de los rehenes de las Farc y el canje de prisioneros. Aunque con
frecuencia se refiere a la importante parte que la liberación de cientos de
prisioneros paramilitares del IRA jugó en el proceso de paz en Irlanda del
Norte, y ha liberado a miembros del ELN para tratar de hacer avanzar el
proceso de paz con ese grupo de guerrillas.