El Presidente Felipe Calderón está en esa problemática etapa que
llega en cada término presidencial cuando su autoridad empieza a menguar en
cuanto el foco político se orienta hacia la carrera por sucederlo. Las
dificultades para el Presidente Calderón son particularmente agudas, puesto que
no hay éxitos obvios que promocionar de la primera parte de su administración.
La embarazosa debilidad de su posición se ha vuelto obvia el 29 de marzo, cuando
senadores de su propio Partido Acción Nacional (PAN) dejaron en claro que no
apoyarían la sugerencia hecha por la conferencia nacional de gobernadores
(Conago) para fusionar las fuerzas de policía municipal en una fuerza policial
única para cada uno de los 32 estados del país.
La principal razón por la que el PAN no apoyará esa medida, que ha sido
avalada por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), es política más que
de principios. El PRI tiene 20 gobernadores de estado y, por tanto, domina la
Conago. Además de eso el PRI es también el más grande partido en ambas
cámaras del congreso. El PAN teme que una sola fuerza policial para los estados
fortalecerá a los gobernadores a expensas de los alcaldes. El PAN es conocido
como el partido de la ciudad: su apoyo político es casi enteramente urbano.
La mayoría de los analistas en seguridad, incluidos los del gobierno federal,
coinciden con la Conago en que una de las grandes deficiencias que tiene México
en el combate a las bandas de tráfico de drogas es el múltiple número de fuerzas
policiales. El país tiene alrededor de 400.000 policías, pero menos de 5% de
ellos son policías federales bien equipados y razonablemente bien pagados. Los
policías municipales son invariablemente pobres y, por tanto blancos fáciles de
la corrupción.
La estrategia de seguridad del gobierno de Calderón ha sido usar el ejército
para reemplazar a las fuerzas municipales y estatales en los estados peor
afectados por las bandas de drogas, mientras una nueva fuerza federal policial
está siendo entrenada y desarrollada. Los que defienden el Plan Colombia para
México (en el cual EU elevará su participación en la guerra contra las drogas)
dicen que una de las grandes ventajas que tiene Colombia sobre México es su más
fuerte centralización en la aplicación de la ley.
Dos senadores del PAN, Ramón Galindo y Alejandro Zapata, presidentes
respectivamente de los comités de desarrollo municipal y cuestiones legislativas
del senado, arguyen que la reforma policial de Conago socavaría el federalismo
del país. Galindo dijo que eso llevaría eventualmente a la abolición del
gobierno municipal. Galindo arguye que el continuado debilitamiento de los
gobiernos municipales han debilitado tanto a las municipalidades que “las bandas
de drogas han pasado a controlarlas; ahora el PRI desea deshacerse de ellas." El
arguyó que el camino por delante debería ser apoyar a las municipalidades.
Zapata arguye que la vía correcta para el avance de la policía era asegurar
que todas las fuerzas policiales sean purgadas de sus elementos corruptos. El
argumentó que simplemente poner una nueva etiqueta a las fuerzas policiales en
realidad sería peligroso pues eso daría más espacio a los oficiales policiales
corruptos.
La cuestión de la reforma de la policía es crucial, si el gobierno pretende
hacer progresos demostrables en la reducción de la tasa de asesinatos en varias
ciudades fronterizas. EU está crecientemente preocupado sobre lo que pasa en
México y se prepara a sí mismo para hacer algo más que ofrecer apoyo a Calderón.
Es probable que tome una decisión sobre qué exactamente proveerá para cuando
Calderón realice su visita de estado a Washington a mediados de mayo.
La preocupación para EU y México es que la violencia se está extendiendo.
Esta semana hubo un resurgir en las muertes por las bandas en Sonora. El 26 de
marzo, el subjefe de policía de Nogales, una ciudad sobre la frontera con EU, y
su guardaespaldas fueron abatidos a tiros. Un día más tarde una estación de
policía fue atacada en el estado.
Nogales y el interior del estado de Sonora hasta ahora habían escapado
bastante de las muertes relacionadas con las bandas que han convertido varias
zonas del norte de México en áreas prohibidas. Sonora es el estado natal de
Manlio Fabio Beltrones, el líder del PRI en el senado. Beltrones es un ex
gobernador de Sonora, por tanto, una sostenida alza en la violencia en el estado
afectará sus chances de obtener la nominación del PRI para la presidencia en
2012, especialmente si se presenta contra Beatriz Paredes, la actual presidenta
del PRI, que es una ex gobernadora de Tlaxcala. Tlaxcala es uno de sólo tres
estados que no registra ninguna muerte por las bandas este año: los otros dos
son Zacatecas (actualmente controlado por el Partido de la Revolución
Democrática, PRD), y Yucatán.
Hasta ahora en este año, 108 personas fueron asesinadas por las bandas en
Sonora. A escala nacional, 2.391 personas murieron en manos de las bandas entre
el 1 de enero y el 26 de marzo de 2010. En Sonora, en 2009, fueron asesinadas
por los gangsters 152 personas, mientras que el total de todo el país fue de
6.587.
De los estados que tienen frontera con EU, solamente Coahuila ha tenido menos
de 50 muertes relacionadas con las bandas este año. Los estados con el más agudo
crecimiento en la cuenta de muertos son Nuevo León y Tamaulipas, en el este. En
Tamaulipas, la cuenta hasta ahora este año (en 104) ya es el doble que en todo
2009 (49). En Nuevo León, centro industrial del país, la cuenta en 2010 ya llegó
a 70: en todo 2009, fue de 90. Chihuahua (585 víctimas en 2010) compite con
Sinaloa (573) como el estado más peligroso en el país.
Los medios mexicanos creen que las bandas han cambiado de táctica de nuevo y
han comenzado a buscar confrontaciones con la policía y el ejército. Uno de los
objetivos de las bandas podría ser forzar al ejército a una reacción excesiva:
en Monterrey, hay una creciente campaña para que los soldados sean procesados,
sin precedentes, por las cortes civiles, por su papel en la muerte de dos
estudiantes inocentes el 19 de marzo. Los estudiantes fueron muertos en un fuego
cruzado cuando los soldados estaban tratando de atrapar a miembros de una banda
en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM).
Las cifras de víctimas en las fuerzas de seguridad sugieren que, en términos
relativos, el ejército se ha convertido en blanco tanto como la policía. Hasta
ahora en el año, 18 soldados y 149 oficiales de policía resultaron muertos por
las bandas. En 2009, la cifra fue de 36 soldados y 465 oficiales de policía. En
2008, las bandas mataron a 50 soldados y 552 oficiales de policía.
El rol de EU
No está muy claro exactamente cuál es la
participación que EU ha decidido tomar en México. El 24 de marzo, Janet
Napolitano, la Secretaria de Seguridad Interna de EU, dijo a la National
Public Radio de EU, que el Presidente Calderón había pedido apoyo militar
de EU en la guerra contra las bandas de drogas, e implicó que soldados de EU
estaban trabajando con las fuerzas de seguridad dentro de México, aunque de
manera limitada.
Napolitano fue parte de un equipo de alto nivel de estrategas de EU que
visitó México el 23 de marzo, para discutir la política de seguridad. La
presidencia mexicana negó que Calderón haya pedido que personal de EU tome parte
en operaciones sobre suelo mexicano. La misma Napolitano admitió que la cuestión
era extremadamente sensible, pero se mantuvo firme en que EU había comenzado a
desplegar personal militar en México, a requerimiento del gobierno mexicano.
Si EU se involucrase en México, eso tendrá implicaciones políticas en ambos
lados de la frontera. Un signo de esas tensiones fue un pedido el 26 de marzo
del senador John McCain de Arizona, un Republicano moderado, para que EU
despliegue la Guardia Nacional a lo largo de la frontera mexicana. McCain, que
conoce bien México y tiene una larga experiencia en asuntos de política
exterior, hizo el pedido en una carta abierta a Napolitano. McCain implicaba que
los gangsters mexicanos parecían haber sido los responsables por el reciente
asesinato de un hacendado de Arizona, Robert Krentz.
Una razón por la cual McCain se haya vuelto tan estridente acerca de lo que
está ocurriendo en México es que él está bajo fuerte presión de Republicanos más
derechistas. J. D. Hayworth, un ex legislador Republicano, está compitiendo con
McCain por su banca en el senado en noviembre de 2010. El 26 de marzo, McCain
invitó a Sarah Palin, su ex candidata a la vicepresidencia y actual favorita de
la Derecha Republicana, a hablar en un acto de campaña.
Hayworth está argumentando por una política de frontera más dura y cita la
muerte de Krentz como evidencia de los peligros de la inacción. La muerte de
Krentz y la cuestión del desborde la violencia se complica aún más por el hecho
que Napolitano fue previamente gobernadora de Arizona.
- Fuga
Temprano el día 25 de marzo, 40 reclusos
escaparon de una prisión en Matamoros, Tamaulipas, en el norte de México. La
gran fuga y el hecho que ninguno de los fugitivos ha sido recapturado, es otro
signo de la casi anarquía en el estado. El gobierno del estado suspendió
inmediatamente a 50 funcionarios, sugiriendo que los políticos creen que la
fuga es otra maniobra de los gangsters. Solamente cinco de los fugitivos
estaban condenados. Los otros 35 estaban bajo prisión preventiva. El sistema
legal mexicano es notoriamente lento en procesar y condenar a los sospechosos.
El secretario de seguridad del estado, Ives Soberón Tijerina, dijo que 38 de
los que se habían escapado, afrontaban cargos federales, que iban desde el
asesinato al secuestro. Los otros estaban en la prisión por robo.
- Productividad
Un reciente estudio del Banco
Interamericano de Desarrollo (BID) halló que la productividad de México,
medida contra la de EU, ha caído en 31% desde los años '60. Lo que es
verdaderamente alarmante para los estrategas mexicanos es que el mismo estudio
muestra que la productividad de China, de nuevo medida contra la de EU, ha
mejorado en 219% en el mismo periodo. La productividad de Corea ha mejorado en
40% y la de Chile en 19%.
Calderón se expresa sobre drogas y armas
El Presidente
Felipe Calderón insinuó esta semana que él podría modificar su antigua oposición
a la legalización de drogas como la marihuana. Esto fue acompañado de alguna
fuerte crítica a los esfuerzos de EU para frenar el flujo de armas hacia
México.
Esa combinación sugiere que la relación de
Calderón con la administración Obama se está volviendo un poco más tensa. La
implicación de los comentarios de Calderón es que México podría romper filas
sobre la despenalización de las drogas a menos que EU logre frenar el flujo de
armas hacia el sur, donde terminan en las manos de las bandas mexicanas de
tráfico de drogas.
Aunque Calderón ha dejado en
claro que él no estaba abogando por la despenalización, él no parecía creer que
los argumentos a favor de la legalización al menos valía la pena considerar. La
Secretaria de Estado de EU, Hillary Clinton, rehusó incluso considerar la idea
de la legalización durante su visita a México el 23 de marzo. Calderón hizo sus
comentarios en una entrevista con el Canal CNN de EU. Calderón afirmó que en EU
había “poderosos grupos de presión" trabajando para socavar el esfuerzo oficial
de EU para impedir que las armas de asalto fluyan hacia el sur. El implicó que
el gobierno de EU había admitido a él que esos grupos hacían un pesado lobby en
el congreso contra la reforma de la ley de armas en EU. México afirma que 90% de
las armas usadas por criminales en México, provienen de EU, donde se pueden
adquirir legalmente.